Informe 2

En política exterior, la diligenciay precisión del cancillerMarcelo Ebrard han colocadoal país en un lugar preponderanteal rescatar los principios de no intervención, libre autodeterminación, cooperación para el desarrollo y solución pacífica de los conflictos, con respetoa los derechos humanos.

Los reaccionarios detractores del presidente Andrés Manuel López Obrador fracasaron en su pretensión de que “renunciara" al cargo de Presidente de la República, los iletrados antagonistas a su régimen ignoran que los cargos de elección popular son irrenunciables. Le critican su estilo personal de gobernar, su lenguaje, sus decisiones; les molesta que su proyecto de nación esté dirigido, fundamentalmente, a los más necesitados, a los abandonados, a los marginados. Su gobierno es de transformación del “Estado de cosas" que recibió al protestar como Presidente de la República. Los dos ejes de su gobierno, el combate sin cuartel a la corrupción y la aplicación de una agresiva política de austeridad republicana, con el adelgazamiento del gasto y del aparato burocrático al desaparecer varias subsecretarías, todo esto molesta a muchos.

Un tercio de su periodo de gobierno, donde sentó las bases del nuevo régimen que preside. Eliminación de “zonas de confort”, de funcionarios públicos, militares de alto rango, periodistas orgánicos y empresarios, algunos expertos en defraudar al erario nacional bajo los argumentos de crear fuentes de empleo y generar mayores inversiones, con sus tradicionales prácticas de “chantaje y maniobreo”, que les permitían engordar sus bolsillos, ahora pagan lo que, en justicia, se debe retribuir al SAT, que este año 2020 duplicó el monto de la recaudación fiscal, resultado del trabajo de la UIF, de Santiago Nieto, y las exitosas investigaciones de lavado de dinero; sin duda, también al producto legislativo que realiza el Congreso de la Unión, que en las bancadas de Morena lideran Ricardo Monreal y Mario Delgado, modificando y actualizando los preceptos constitucionales.

En política exterior, la diligencia y precisión del canciller Marcelo Ebrard han colocado al país en un lugar preponderante al rescatar los principios de no intervención, libre autodeterminación, cooperación para el desarrollo y solución pacífica de los conflictos, con respeto a los derechos humanos.

El T-MEC, la inserción del acceso universal a las vacunas en el G20 y la ONU.

El Consejo de Seguridad en Naciones Unidas, el cuidado de los nacionales en el extranjero y su repatriación al país por el covid-19, las relaciones con los líderes de Rusia, China, Estados Unidos, etcétera, son claro ejemplo de sus resultados; qué decir de las responsabilidades adicionales, todas, garantía de eficacia, compromiso y lealtad al presidente AMLO y al pueblo de México.

Destaca la política de bienestar para los grupos más vulnerables del país, “por el bien de todos, primero los pobres”, donde, con programas asistenciales, tienen un ingreso económico los marginados, incluyéndolos a las cadenas productivas del campo, con una política de precios de garantía para la producción de alimentos y su consumo.

En esta pandemia que nos agobia y nadie pidió, se valoran más los programas sociales: adultos mayores, discapacidades, Jóvenes Construyendo el Futuro, el de Sembrando Vida, tandas para el bienestar y becas para los jóvenes que sigan con sus estudios, garantizando un futuro mínimamente digno para la mayoría de los beneficiarios, al no tener acceso a ningún sistema de protección social.

En salud pública, donde el covid ha provocado miles de defunciones en el país y en el mundo, obligadamente nos hemos tenido que reinventar con el uso de las tecnologías de la información y comunicación en todas las actividades comerciales, laborales, culturales, sociales y educativas; Esteban Moctezuma, ante la ausencia de cobertura y acceso a internet, así como de computadoras para los educandos, recurrió al uso de los tiempos oficiales en los medios de comunicación televisiva pública y privada para transmitir las clases virtuales a todos los niños y jóvenes del país. A pesar de las adversidades y los adversarios, AMLO, como el Quijote, “sigue cabalgando”, ¿o no, estimado lector?

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