Héctor Fix Zamudio

El Jurado Calificador para elegir el Premio Nacional de Derechos Humanos 2018, que me honro en presidir, tuvo mucho trabajo para decidir entre 84 propuestas, todas de distinguidas personalidades del país, al ganador de tan alto reconocimiento.

Éste recayó en la persona de Héctor Fix Zamudio, y explicaré brevemente el porqué. Abogado y doctor en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, recibió la máxima distinción académica, la “Magna Cum Laude”, en 1992. Jurista de los más destacados de América.

Además, el galardonado es escritor, cuya autoría es de numerosas obras sobre derecho constitucional, derecho procesal y derechos humanos. Es investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la máxima casa de estudios, del que fue su director.

Asimismo, cuenta con múltiples reconocimientos, destacan: Medalla Belisario Domínguez en 2002 por el Senado de la República; Premio Nacional de Jurisprudencia (1994); recibió diversos Doctorados Honoris Causa, entre ellos de la Universidad de Sevilla, España (1984); de La Complutense (2003); de La de Castilla la Mancha (2011), y de la Unesco en derechos humanos. Miembro del Colegio Nacional (1974); Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en dos ocasiones y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua (1998).

Son atributos académicos, docentes, intelectuales y profesionales para que un hombre de la talla y estatura del Dr. Fix Zamudio fuese considerado la mejor opción para ser galardonado con esta distinción, que recibió de las manos del presidente de la República, licenciado Andrés Manuel López Obrador, y del presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), licenciado Luis Raúl González Pérez.

El ombudsman mexicano señaló que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos defiende derechos, no privilegios, ya que la base de su actuación es únicamente en la Constitución y las leyes, al margen de decisiones políticas o coyunturales reafirmando que la institución que dirige comparte la premisa de que la austeridad permee la vida pública, sin violentar derechos, que se revisen las estructuras burocráticas con un enfoque integral, informado y coherente, que trascienda el ámbito de las cuestiones salariales y que México cuente con la institucionalidad fuerte que requiere.

La autoridad que pretenda vulnerar la independencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y menoscabar su autonomía, siembra semillas de un autoritarismo despótico, que contraviene la esencia de nuestra Constitución y de los compromisos internacionales que el Estado mexicano ha asumido en favor de la dignidad humana.

El presidente López Obrador reflexionó sobre cuando fue líder del Partido de la Revolución Democrática, allá por los tiempos de Emilio Chuayffet, secretario de Gobernación, se discutió el nombramiento del primer titular del Instituto Nacional Electoral, mencionando que prácticamente “ya había dados cargados”, al tener decidido quién sería el titular de este organismo que se autonomizó para darle certeza, confianza y legalidad a las elecciones del país; evidentemente, no pasó la propuesta original y se pensó en Héctor Fix Zamudio, a quien le llamaron por teléfono desde ahí para que aceptara dirigir al Instituto Federal Electoral, ahora INE.

Fix Zamudio no aceptó por estar comprometido en los asuntos académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México, argumentó. Acto seguido, decidieron llamar a Andrés Lira González, entonces director del Colegio de México, y sucedió lo mismo, hasta que la tercera propuesta, José Woldenberg, se dio; de ahí, su admiración para Héctor Fix Zamudio, “pues pocos dicen no” a este tipo de invitaciones, refirió el presidente López Obrador.

Asimismo, expresó que habrá respeto a los derechos humanos y entre poderes, haciendo el compromiso “por convicción, de que el Ejecutivo federal, no va a proteger a quienes violen los derechos humanos, vamos a aceptar y cumplir todas las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, vamos a respetar su autonomía” y remató, “vamos a hacer realidad el Estado de derecho, no va a haber ya Estado de Chueco”.

Estado de derecho que significa: independencia, autonomía, respeto de los poderes”; y sentenció que “al margen de la ley, nada ni nadie”, mensaje claro a todos los servidores públicos del país para desterrar la impunidad que exacerba la corrupción.

Más claro no puede ser, ¿o no estimado lector?

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