Fiscalía de la CDMX

Pese a la pandemia y a los periodosde interrupción de los trabajos enlos tribunales, la fiscalía incrementósu eficacia en la judicializacióny obtención de sentencias.

Ernestina Godoy informó virtualmente sobre el primer año de su gestión como titular de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, institución que tiene como tareas fundamentales: procurar justicia, investigar y procesar los delitos, presentar a los responsables ante la justicia y atender a las víctimas con pleno respeto a sus derechos humanos y con perspectiva de género.

Esta institución se encontraba atrapada en el pasado, anclada a viejas prácticas e inercias que la apartaban del cumplimiento de su deber constitucional. De hecho, fue la última en el país en transformarse en un órgano constitucional autónomo y la última en implementar el sistema penal acusatorio. Ambas cosas están en consolidación, refirió la fiscal Godoy. La reestructuración se realizó en la atención especializada de los delitos y en función del fenómeno criminal.

La Coordinación General de Investigación de Delitos de Alto Impacto se fortaleció con 207 agentes del Ministerio Público, 196 oficiales secretarios y 271 policías de investigación.

El objetivo es integrar equipos de ministerios públicos, policías de investigación, peritos, antropólogos, sicólogos y analistas expertos en la investigación de cada uno de los fenómenos criminales, todos apoyados con el mejor equipo y la tecnología necesaria para garantizar el acceso a la justicia.

Esta transformación se realizó a costos compensados, implicó el rediseño de procesos, la cancelación de plazas, la reubicación de personal y la optimización de los recursos humanos disponibles. Se capturaron a 209 objetivos criminales relevantes, siendo la cantidad más importante de integrantes de bandas criminales capturados en el país, pues ya no se les protege o encubre, como sucedió en años anteriores. Sí, en el pasado la cohabitación con el crimen organizado se negaba mientras se extendía por toda la ciudad. Ahora, además, la Policía de Investigación tiene mil elementos más y los datos muestran una disminución constante en 13 de los 14 delitos de alto impacto.

El homicidio doloso disminuyó 18.7 por ciento con relación a 2019. La tasa de homicidios pasó de 21.45 en 2018, a 10.8 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2020, debajo de la tasa nacional que en 2020 se situó en 20.09 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Del 2018 al 2020 se obtuvieron 601 sentencias y se vinculó a proceso a 921 imputados.

El feminicidio bajó 11.1 por ciento. De los 179 casos de feminicidios registrados entre 2018 y 2020, 122 responsables fueron vinculados a proceso y se dictaron 54 sentencias condenatorias. Asimismo, disminuyó 38.9 por ciento el delito de lesiones por disparo de arma de fuego con respecto a 2019.

El robo a casa habitación disminuyó 16.2 por ciento, a cuentahabientes, un 45 por ciento; a negocios, 37.3 por ciento; a bordo de taxis, 61.4 por ciento; a transeúntes, 34.3 por ciento; a vehículos con y sin violencia, 22 por ciento, y en microbús, 54 por ciento. Sólo el delito  por violación observó un crecimiento de 3.9%. En general, bajaron 39% los delitos de alto impacto.

Se judicializaron 47% más carpetas por el delito de secuestro, incrementando 29% el número de detenidos y en 408% los cateos de inmuebles involucrados con este delito, desplegando 60 Unidades de Investigación Especializada en robo con violencia, vinculando a proceso a 74% de los detenidos.

La fiscalía logró el primer lugar a nivel nacional en la extinción de dominio de inmuebles dedicados al desarrollo de actividades ilícitas. En desaparición de personas, se ubicó con vida a 78% de las víctimas durante las primeras 24 horas.

Para la investigación de feminicidios, víctimas desconocidas, transfeminicidios, crímenes de odio, trata de mujeres y denuncias contra la intimidad en violencia digital, se crearon fiscalías especializadas, lográndose eliminar contenidos no autorizados en redes sociales que atentaban contra las mujeres.

Pese a la pandemia y a los periodos de interrupción de los trabajos en los tribunales, la fiscalía incrementó su eficacia en la judicialización y obtención de sentencias. ¿O no, estimado lector?

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