Europol (I)
Para México es fundamental mejorar nuestra seguridad para la erradicación de los grupos del crimen organizado.
El gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), entre otras instancias, suscribió el Acuerdo de Trabajo entre la SSPC y la Agencia Europea de Cooperación Policial (Europol) para establecer relaciones de cooperación entre las autoridades policiales de México y la Unión Europea. El acuerdo de trabajo tiene vigencia a partir de julio de 2020. Esta colaboración se formalizó como respuesta a los problemas urgentes derivados de la delincuencia organizada internacional, especialmente mediante el intercambio de información entre Europol y México.
Europol, la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación en el Ámbito de la Aplicación de la Ley, desempeña un papel fundamental en el fortalecimiento de la seguridad en Europa y más allá. Su misión principal es apoyar a los países miembros de la UE en la lucha contra el crimen organizado y otras formas de delincuencia grave. Lo hace facilitando el intercambio de información entre las fuerzas de seguridad de los distintos países europeos, y ofreciendo análisis avanzados y apoyo técnico en investigaciones que cruzan fronteras.
Este organismo se ha consolidado como un actor clave para abordar las amenazas que, con el tiempo, se han vuelto más complejas y globalizadas. Su enfoque no se limita a los delitos tradicionales, sino que abarca también fenómenos emergentes como el cibercrimen, el terrorismo y la radicalización. Para ello, Europol se apoya en la colaboración estrecha con agencias de seguridad y organizaciones internacionales, entendiendo que los desafíos actuales requieren respuestas coordinadas e innovadoras.
En este contexto, México se ha convertido en un aliado estratégico. Aunque no es parte de la Unión Europea, ha tejido vínculos sólidos con Europol, en particular para combatir fenómenos delictivos que afectan a ambos lados del Atlántico. La cooperación se ha manifestado en el intercambio de inteligencia, asistencia técnica y ejecución de operaciones conjuntas en áreas sensibles como el tráfico de drogas, delincuencia organizada y otros delitos transnacionales.
La capacidad de Europol para hacer frente a la criminalidad transnacional se basa en una visión integral. Entre los delitos que aborda se encuentran aquellos perpetrados por redes criminales organizadas que operan a gran escala. Estas redes suelen estar involucradas en actividades como el tráfico de armas, el contrabando, la extorsión, y muy especialmente, en la producción y distribución internacional de drogas ilícitas. También enfrenta con decisión la trata de personas, un fenómeno que explota la vulnerabilidad humana y se manifiesta en formas como la explotación sexual o el trabajo forzado.
Otra prioridad es la lucha contra el terrorismo, donde Europol desempeña un papel clave no sólo en la prevención de atentados, sino también en el análisis de la radicalización que los precede. En el mundo digital, la agencia combate delitos informáticos que abarcan desde el fraude en línea y el robo de identidad, hasta la distribución de material ilegal por internet.
En paralelo, Europol ha ampliado su campo de acción a delitos menos visibles, pero igualmente dañinos. En este espectro se incluyen el lavado de dinero, el fraude fiscal y otros delitos financieros que erosionan las economías legítimas. Los crímenes ambientales también son una preocupación creciente, especialmente el tráfico de especies protegidas o la contaminación ilegal que pone en riesgo ecosistemas enteros.
Para nuestro país es fundamental mejorar nuestra seguridad para la erradicación de los grupos del crimen organizado. Omar Harfuch, secretario de SPC federal, ha implementado toda una estrategia para su combate, de ahí la necesidad de fortalecer la información fundamental con los países de la Unión Europea y ayudar en la prevención de la delincuencia internacional, el terrorismo y la lucha contra todos estos flagelos en sus operaciones transfronterizas. ¿O no, estimado lector?
Europol (I)
Para México es fundamental mejorar nuestra seguridad para la erradicación de los grupos del crimen organizado.
El gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), entre otras instancias, suscribió el Acuerdo de Trabajo entre la SSPC y la Agencia Europea de Cooperación Policial (Europol) para establecer relaciones de cooperación entre las autoridades policiales de México y la Unión Europea. El acuerdo de trabajo tiene vigencia a partir de julio de 2020. Esta colaboración se formalizó como respuesta a los problemas urgentes derivados de la delincuencia organizada internacional, especialmente mediante el intercambio de información entre Europol y México.
Europol, la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación en el Ámbito de la Aplicación de la Ley, desempeña un papel fundamental en el fortalecimiento de la seguridad en Europa y más allá. Su misión principal es apoyar a los países miembros de la UE en la lucha contra el crimen organizado y otras formas de delincuencia grave. Lo hace facilitando el intercambio de información entre las fuerzas de seguridad de los distintos países europeos, y ofreciendo análisis avanzados y apoyo técnico en investigaciones que cruzan fronteras.
Este organismo se ha consolidado como un actor clave para abordar las amenazas que, con el tiempo, se han vuelto más complejas y globalizadas. Su enfoque no se limita a los delitos tradicionales, sino que abarca también fenómenos emergentes como el cibercrimen, el terrorismo y la radicalización. Para ello, Europol se apoya en la colaboración estrecha con agencias de seguridad y organizaciones internacionales, entendiendo que los desafíos actuales requieren respuestas coordinadas e innovadoras.
En este contexto, México se ha convertido en un aliado estratégico. Aunque no es parte de la Unión Europea, ha tejido vínculos sólidos con Europol, en particular para combatir fenómenos delictivos que afectan a ambos lados del Atlántico. La cooperación se ha manifestado en el intercambio de inteligencia, asistencia técnica y ejecución de operaciones conjuntas en áreas sensibles como el tráfico de drogas, delincuencia organizada y otros delitos transnacionales.
La capacidad de Europol para hacer frente a la criminalidad transnacional se basa en una visión integral. Entre los delitos que aborda se encuentran aquellos perpetrados por redes criminales organizadas que operan a gran escala. Estas redes suelen estar involucradas en actividades como el tráfico de armas, el contrabando, la extorsión, y muy especialmente, en la producción y distribución internacional de drogas ilícitas. También enfrenta con decisión la trata de personas, un fenómeno que explota la vulnerabilidad humana y se manifiesta en formas como la explotación sexual o el trabajo forzado.
Otra prioridad es la lucha contra el terrorismo, donde Europol desempeña un papel clave no sólo en la prevención de atentados, sino también en el análisis de la radicalización que los precede. En el mundo digital, la agencia combate delitos informáticos que abarcan desde el fraude en línea y el robo de identidad, hasta la distribución de material ilegal por internet.
En paralelo, Europol ha ampliado su campo de acción a delitos menos visibles, pero igualmente dañinos. En este espectro se incluyen el lavado de dinero, el fraude fiscal y otros delitos financieros que erosionan las economías legítimas. Los crímenes ambientales también son una preocupación creciente, especialmente el tráfico de especies protegidas o la contaminación ilegal que pone en riesgo ecosistemas enteros.
Para nuestro país es fundamental mejorar nuestra seguridad para la erradicación de los grupos del crimen organizado. Omar Harfuch, secretario de SPC federal, ha implementado toda una estrategia para su combate, de ahí la necesidad de fortalecer la información fundamental con los países de la Unión Europea y ayudar en la prevención de la delincuencia internacional, el terrorismo y la lucha contra todos estos flagelos en sus operaciones transfronterizas. ¿O no, estimado lector?
