Cambio de régimen
El cambio de régimen político se dio. Andrés Manuel López Obrador es Presidente Constitucional de México, con abrumadora mayoría, pues de los 56 millones de mexicanos que votamos en la pasada jornada electoral, se alzó con un aplastante triunfo sobre sus opositores con más de 30 millones de votos. Ahora, con la banda presidencial cruzada al pecho, juramentó cumplir y hacer cumplir las leyes de la Constitución de la República y las que de ésta emanan.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala que los fines esenciales del Estado son: promover la prosperidad general de la sociedad y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en ella misma, así como facilitar la participación de todos en las decisiones que nos afectan y en los asuntos económicos, políticos, administrativos y culturales que nos rodean.
La Cuarta Transformación, con esta expresión, sintetizó lo que será el programa de gobierno que realizará; siendo las tres primeras, la Independencia, movimiento armado para liberar al país de los 300 años de dominio español; la Reforma, la guerra entre liberales y conservadores que provocó las Leyes de Reforma, que cambiaron el andamiaje jurídico de la nación, declarando la separación de la Iglesia y el Estado, y la abolición de los privilegios de Las Castas Divinas (generales y clérigos); y la Revolución, conflicto armado para derrocar el régimen del general Porfirio Díaz, que costó un millón de vidas, promulgándose la Constitución Política de 1917, que es la que nos gobierna.
Con estos antecedentes históricos, el presidente López Obrador prometió iniciar la nueva transformación del país.
La diferencia es que en ésta no medió ningún movimiento armado alguno ni revolución que sacrificara a ningún mexicano, al menos por el cambio de paradigmas. Por ello, realizó un reconocimiento a su antecesor, Enrique Peña Nieto; López Obrador asume la Presidencia a los 65 años de edad, con una madurez política que le ayudará a la toma de decisiones con serenidad y gran responsabilidad, pues, sabido es, que muchos de sus radicales seguidores son explosivos y realizan declaraciones a los medios de comunicación, a título personal, que no necesariamente reflejan la posición política de su partido, Morena, y presentan iniciativas de ley en el Congreso que han desestabilizado la economía del país.
Muchas son las herencias que recibe, destacan, entre otras: la colosal pobreza que vive el 55% de nuestra población, significa que 56 millones de mexicanos requieren de políticas asistenciales que les proporcionen oxígeno para arraigarlos en sus comunidades, garantizando abasto, alimentación, salud, educación y empleo para superar sus condiciones de alta marginalidad.
La migración de personas de Centroamérica, que por miles se traslada a través de nuestro territorio para llegar “al sueño americano”, y que provoca problemas a los habitantes de las ciudades fronterizas como Tijuana.
La corrupción, que como plaga ha invadido a muchos de los servidores públicos que olvidaron la premisa juarista de “Vivir en la honrada medianía”.
La libertad de expresión, que es y ha sido amenazada todos los días, en todas las comunidades del país, al amedrentar y acallar a decenas de periodistas y defensores de los derechos civiles.
El aumento de la deuda externa, que equivale a 190 mil millones de dólares, y una economía globalizada que, ciertamente, el T-MEC garantiza en reglas de operación y arancelarias, en las que las políticas fiscal y monetaria jugarán un papel relevante para lograr niveles de crecimiento superiores al 2.1 % del PIB.
Y la seguridad pública que, ausente en todo el país, ha disparado la violencia a niveles insostenibles. Los miles de homicidios que el crimen organizado y el narcotráfico han realizado constituyen el principal foco de atención del gobierno del presidente López Obrador, quien prometió reunirse todas las mañanas de su administración para revisar, personalmente, los números de los avances que la Guardia Nacional le reportará.
Dentro de seis años sabremos si el presidente López Obrador cumplió con todas las expectativas prometidas para lograr la Cuarta Transformación de la República…
Personalmente, creo que lo puede lograr, pero para ello ¡Todos debemos ayudarlo!
¿O no, estimado lector?
