Andanadas
Andrés Manuel López Obrador no le compró el pleito a Trump y dijo que hay que generar oportunidad desde Centroamérica para evitar los flujos migratorios hacia el norte del continente.
Las obsesiones de Donald Trump parecieran ser eso, pero no, estimado lector, pues constituyen una serie de andanadas o disparos en contra de nuestra República y de varias naciones del mundo para tener distraídos y entretenidos a sus millones de ciudadanos norteamericanos, todo en el ánimo de reelegirse como Presidente de su país.
Acostumbrado en su vida a las frivolidades que el poder económico le ha permitido, ahora el poder de la Casa Blanca lo ha subyugado, de ahí sus actitudes patológicas para lograr otro periodo de 4 años.
Recordemos que desde su campaña electoral para vencer a la favorita de las encuestas, Hillary Clinton, sus asesores le instrumentaron una mañosa mercadotecnia discursiva sustentada en insultos a todos los mexicanos y culparnos de todas las desgracias que viven sus connacionales.
Cuestiones como la falta de empleos o la pérdida de estos, la ausencia de competitividad para que las grandes empresas internacionales inviertan en su país, la adicción a las drogas que consumen millones de personas y todos los asuntos relacionados con este tema ha considerado que son culpa de nuestro país, cuando en realidad todo esto lo propician sus mafias y las toleran e inducen los colaboradores de sus instituciones fronterizas y las de seguridad de su nación, “a las cosas hay que llamarlas por su propio nombre”.
¿O ya olvidó que miles de armas que se introducen vía contrabando a México provienen de sus 10 mil tienditas de venta instaladas a lo largo de la frontera del río Bravo? ¿O el hecho de que las drogas ingresen a su país por los millones de adictos, quienes al consumirlas pagan cientos de miles de dólares que llegan al crimen organizado de ambos países en absoluta sincronía con la complicidad de sus diversas policías?
¿Cuándo comprenderá que no sólo es un tema de México, sino de ambas naciones y gobiernos, y que para resolver estos asuntos debe manifestar voluntad política, decoro y respeto haciendo uso de los acuerdos internacionales y la diplomacia que por cierto acostumbra desdeñar, ignorar y violentar?
Claro que esto no sucederá, pues es un hombre acostumbrado a provocar conflictos para sacar provecho de los mismos, así lo ha hecho con el imperio económico que construyó y así lo hace con las gestiones públicas de su gobierno.
El tema de la construcción del muro y el tema migratorio seguirá explotándolos para renovar expectativas ilusorias, pues considera que serán lo que le permita recuperar la confianza de los votantes en la próxima elección presidencial, al tener una oposición demócrata fortalecida en el Congreso, atenta a todos sus excesos presidenciales, al no autorizar el presupuesto para construirlo. Recordemos que en principio pretendió hacerlo con dinero de los mexicanos.
Por lo pronto, el presidente Andrés Manuel López Obrador no le compró el pleito y dijo que hay que generar las condiciones sociales y económicas de oportunidad desde Centroamérica para evitar los flujos migratorios hacia el norte del continente, pues Donald Trump canceló partidas presupuestales de programas de su país para América Central.
De este modo, el canciller Marcelo Ebrard reiteró la posición de Andrés Manuel López Obrador al afirmar que “México no actúa en base a amenazas”, exigiéndole respeto, pues “nosotros somos el mejor vecino que pudieron tener”, afirmando que se actuará con responsabilidad y dignidad en el tema migratorio.
Donald Trump debe aprenderse el lema de Benito Juárez, el Benemérito de las Américas: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Al final del día, esto es una cortina de humo más para distraer a sus connacionales de la ausencia de resultados. ¿O no, estimado lector?
