Piano, piano si va lontano
En medio de los reacomodos, las tensiones internas de los partidos políticos y el proselitismo anticipado de miles de aspirantes rumbo a las elecciones del próximo año, la presidenta Claudia Sheinbaum continúa imprimiendo su sello en asuntos públicos. Ha ajustado la estrategia de seguridad y reporta una reducción de 45 % en homicidios dolosos, así como una disminución general en delitos de alto impacto, aunque reconoce que en siete estados aún hay pendientes significativos.
Como señal de apertura, también ha matizado su postura sobre el fracking con el objetivo de fortalecer la capacidad energética del país en un momento clave para su crecimiento económico. En la misma línea, ha decidido convocar a un equipo de alto nivel científico que evalúe si, a la luz de nuevas tecnologías, es viable explotar fuentes no convencionales de gas en México. Para ello, ha invitado a instituciones cuyo prestigio no las libró de ser cuestionadas desde el poder en el pasado reciente.
Otro giro se observa en su proyección internacional. El fin de semana viajó a España para participar en la Cumbre Global en Defensa de la Democracia, impulsada por líderes de izquierda y diversos partidos socialistas europeos. Esta visita se inscribe en un contexto marcado por la exigencia de disculpas a la Corona por los agravios de La Conquista, pero prioriza la apertura de un diálogo comercial con el gobierno español, retomando, incluso, el tema de las energías renovables.
El estilo personal de gobernar no es un asunto menor. Puede transformar de manera profunda el funcionamiento de un país. Dos líderes, enfrentados al mismo contexto y a los mismos problemas, pueden producir resultados muy distintos según su forma de ejercer el poder. El “cómo” se gobierna es tan relevante como el “qué”: cuáles políticas se impulsan, con quién se construyen y a quién benefician. De ello depende que dichas políticas sean sostenibles, aceptadas —democráticas— y efectivas.
Hace medio siglo, Daniel Cosío Villegas analizó lo que consideraba las dos piezas centrales del sistema político mexicano: la Presidencia de la República y el partido dominante. Muchas de sus observaciones siguen vigentes, como la que se refiere a la relevancia de las decisiones que toma “el solitario de palacio”, dada la amplitud de sus facultades.
En ese contexto, factores como la sensibilidad, el conocimiento del país —de su historia y su gente—, de sus problemas profundos, el compromiso social, la formación profesional, la capacidad de observación, el temperamento, el equipo que conforman y hasta la intuición, resultan determinantes al momento de la toma de decisiones. Basta comparar estilos: Angela Merkel fue reconocida por su prudencia y su inclinación al consenso, mientras que Donald Trump ha privilegiado la confrontación y el protagonismo personal, como lo evidenció recientemente al atribuirse el alto el fuego entre Israel y Líbano. “Es la décima guerra que resuelvo”, presumió.
Los liderazgos más técnicos o carismáticos reaccionan de manera distinta ante situaciones complejas. En el caso del fracking, parece perfilarse un estilo presidencial más deliberativo: que escucha a expertos y privilegia la calidad de las decisiones por encima de otros factores.
En las próximas semanas y meses veremos su talante, cuando ese estilo personal será puesto a prueba frente a tensiones políticas crecientes y al clima electoral tormentoso que se asoma en entidades como Guerrero, Chihuahua, San Luis Potosí y Zacatecas, donde las disputas internas y los amagos de ruptura son cada vez más frecuentes. Conviene no olvidar que, en México y en el mundo, muchas derrotas políticas no provienen del adversario externo, sino de las fracturas internas, la ruptura de alianzas y tránsfugas.
CHIAPAS ATIENDE REZAGOS EDUCATIVOS ANCESTRALES
El programa Chiapas Puede, objetivo toral de la estrategia del Gobernador Eduardo Ramírez, está enfocado a atender el acceso desigual a la educación básica. En una región donde han persistido sectores olvidados, esta iniciativa busca enseñar a leer y escribir a quienes tienen más de 15 años y no lo lograron antes, pero, además, brindar herramientas para mejorar su condición social y económica. Este esfuerzo ha recibido el reconocimiento de la SEP que ya lo alienta en otros estados y también ha sido premiado desde el Senado de la República por la innovación y uso de tecnología que despliega. Además, su modelo pedagógico Matías de Córdova fue reconocido por el Tecnológico de Monterrey como una propuesta novedosa, incluyente y eficaz para la enseñanza de jóvenes y adultos. Representantes de la UNESCO han mencionado que podría ser un buen ejemplo para México y para el mundo.
Desde esta perspectiva, el programa destinado a erradicar el analfabetismo en la entidad añade un valor significativo al reconocer las capacidades de lectura y escritura como derechos fundamentales. Chiapas está construyendo una transformación humanista y duradera en la que aprender a leer y escribir son el punto de partida para una vida más plena y con nuevas oportunidades.
