Sold Out en el teatro
Pocas veces una obra se desarrolla con las localidades totalmente agotadas
Mucho se habla de una crisis teatral, de que el público no acude al teatro porque se trata de un espectáculo caro para el promedio de los bolsillos de los mexicanos. Y eso es cierto, pero no hay que olvidar que los productores tienen que hacer una gran inversión para poder montar una obra de calidad: desde comprar los derechos de la obra, la renta del recinto teatral, la escenografía, el vestuario, los tramoyistas, las luces, los músicos (cuando es necesario), la producción y, por supuesto, el elenco. Las nóminas se elevan demasiado, lo que hace que los costos aumenten.
Esto provoca que los boletos se encarezcan, ya que depende del número de butacas que tenga el teatro, el precio en que se pueden poner los boletos.
México es un lugar con una gran propuesta teatral, basta ver las páginas de Excélsior para darnos cuenta de la gran cantidad de obras que existen.
Los precios para las distintas propuestas son muy variados. Se pueden encontrar desde 250 pesos, pero también hasta cerca de dos mil pesos. Claro que depende del tipo de obra y del recinto dónde se presente.
Pero si hacemos cuentas: una pareja cuánto tendría que gastar para disfrutar de un montaje teatral si se suma el estacionamiento, algún refresco y unos tacos a la salida, por no decir de una cena más en forma. Ahora que si se decide ir con la familia, la cantidad aumenta.
Por eso es digno de mencionar cuando una obra tiene sus funciones con localidades agotadas, como lo pude constatar la semana pasada al asistir al musical Cleopatra metió la pata.
Me dirán que es una obra ligera y esto es cierto, pero muy bien montada, lo que el público agradece.
A pesar de que las butacas del Nuevo Teatro Silvia Pinal son muy incómodas, el público se da cita para ver esta puesta en escena musical. Fue muy satisfactorio ver el teatro completamente lleno, sin ninguna butaca vacía y todos los presentes disfrutando de la música, el baile y las actuaciones de esta obra protagonizada por don Alejandro Suárez. Y quiero recalcar el don, porque desde que sale al escenario se echa al público al bolsillo, con su dominio del escenario y de los tiempos se lleva materialmente la obra, con sus improvisaciones y recuerdos de algunos de sus personajes que ha hecho en casi 60 años de carrera.
Otro que destaca en el montaje es Carlos Espejel. No en balde tiene una basta experiencia en la comicidad, con lo que logra que el público se ría y disfrute de sus ocurrencias.
En esta producción de Omar Suárez, por fin alejado de los escándalos, por supuesto que el atractivo visual es importante. Y en la función a la que acudí, quienes lucieron su físico son Maribel Guardia y Cecilia Galliano. Qué bárbara, que cuerpazo tiene doña Maribel, quien es abuela, pero se conserva como una jovencita. Además, baila en varias ocasiones para beneplácito de los caballeros.
En el montaje, por cierto muy bien dirigido por Benny Ibarra padre, también destacan Alejandro Ibarra y Édgar Vivar, quien a pesar de sus problemas de salud se desenvuelve sobre el escenario como pez en el agua. Incluso, se echa sus pasitos de baile.
Hay dos personajes que encajan muy bien en la puesta: me refiero a Rosa Concha y Excélsa: Interpretados por Héctor Ramírez y Bárbara Torres, respectivamente. Es un gran acierto incluirlos con sus personajes para redondear la comedia en el montaje.
También aparecen Lisardo y Salvador Zerboni en este nuevo montaje que hace años protagonizó el mismo Alejandro Suárez con Manuel Loco Valdés.
Qué grato es ver un teatro completamente lleno, en donde no cabe nadie más y sobre todo que el público disfrute de un montaje, a pesar de que se hace playback al cantar. El público lo perdona. Si pueden, no dejen de ver Cleopatra metió la pata, se las recomiendo ampliamente. Dame tu opinión. Twitter: @Jc_Cuellar y no olvides que tenemos una cita en este espacio la próxima semana.
