Palacio de los Rebotes

El concierto de Radiohead del lunes pasado en el Palacio de los Deportes pudo haber sido perfecto, pero el mal sonido no lo permitió. Lo peor es que muchos ya sabíamos que eso iba a pasar y, aún así, pagamos nuestro boleto y fuimos, pues, ¿cómo no asistir a ver a una ...

El concierto de Radiohead del lunes pasado en el Palacio de los Deportes pudo haber sido perfecto, pero el mal sonido no lo permitió. Lo peor es que muchos ya sabíamos que eso iba a pasar y, aún así, pagamos nuestro boleto y fuimos, pues, ¿cómo no asistir a ver a una de las mejores bandas de rock del mundo si era el único lugar en donde tocarían? Cuando anunciaron la fecha, me sorprendí y pensé dos cosas: “Se va a vender en un segundo y va a sonar horrible”. No entendí por qué no venían al Foro Sol, donde ya han estado. Pero no, tenía que ser el Palacio de los Rebotes.

Como su apodo lo indica, el Palacio de los Rebotes es un lugar imposible de sonorizar, que por falta de otros foros ha sido, históricamente, el lugar al que vienen todas las bandas extranjeras y donde los grupos mexicanos se consagran al tocar ante 20 mil fans. Pero todos lo sabemos, no es el mejor lugar para escuchar un concierto. Para verlo sí, pues no es tan grande como para perderte de algo, pero tampoco tan pequeño. Digamos que sería el lugar ideal si sonara bien.

Pero, ¿de quién es la culpa? “Mía no”, diría el Palacio si pudiera hablar, “a mí me construyeron para eventos deportivos”. Y tendría razón. El Palacio de los Deportes no nació como un foro para presentar espectáculos, sino para los partidos de baloncesto de las Olimpiadas de 1968. Por supuesto que para eso no necesitan que nadie escuche nada. Incluso tanto rebote puede ayudar a que cuando un equipo anota una canasta los gritos suenen más emocionantes, amplificados, pero ¿para conciertos? Lamentablemente, no.

Los mexicanos estamos tan acostumbrados a que suene mal que nos fijamos en otra cosa, para no sentirnos tan jodidos. Hablamos del orden de canciones que tocó Radiohead, de cómo Jonny Greenwood abraza su guitarra o del baile de Thom Yorke. Del sonido decimos: “Bueno, no sonó tan mal como Tame Impala”. Los australianos tocaron unas semanas antes y todo mundo coincidió en que sonó fatal. Así que ya es ganancia que el ingeniero de Radiohead haya hecho un buen trabajo al no hacerlo sonar TAN mal. Pero el boleto que pagamos (yo también, nadie me lo regaló) no es un precio para que suene “más o menos”. Tendría que sonar perfecto. Para el segundo concierto, el martes, los ingenieros ingleses hicieron ajustes y para la noche el sonido había mejorado muchísimo. Sin duda, fue un mejor concierto que el día anterior, pero ¿perfecto?, no. Algunos asistentes en la zona de pista se dedicaron durante las dos fechas a encontrar el lugar en donde no se escuchara tan peor. Muchos no lo lograron.

No culpo a los integrantes de Radiohead, que tocaron impresionante. Tampoco a sus ingenieros. Incluso a estos últimos los felicito, porque aun con todo las dos fechas fueron increíbles. Pero ya es hora de que la empresa que nos vende los conciertos del Palacio de los Rebotes, Grupo CIE, haga algo para mejorar la acústica de ese lugar o que dejen de hacer conciertos ahí. Ya estuvo, ¿no?

Incluso me gustaría invitar a la gente a dejar de asistir, en protesta, pero claro que no me van a hacer caso, ni yo dejaría de ir a ver a mi banda favorita, si es el único lugar en donde va a tocar. 

Pero cada vez que voy al Palacio de los Rebotes me siento engañado, pues estoy pagando por un producto que no estoy recibiendo, porque el sonido es lo más importante en un concierto (o debería serlo) o, si prefieren, es la mitad de lo que me están vendiendo: un espectáculo visual y un sonido aceptable.

Lo que más me entristece es que una banda tan buena como Radiohead se vaya con un mal sabor de boca de nuestra ciudad. Porque estoy seguro de que ellos se dieron cuenta en el escenario de los rebotes incontrolables, por más monitor que tengas allá arriba, eso se nota. Qué mal que éste sea nuestro foro más emblemático. Otra razón para estar triste por México.

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