Lalo Tex

El lunes pasado murió Everardo Mujica Sánchez, mejor conocido como Lalo Tex El Muñeco, guitarrista y voz líder de la banda de rock Tex Tex. Originarios de Tlaxcala, aunque todos creían que eran de Texcoco, los Tex Tex comenzaron en 1985 y no han dejado de tocar desde ...

El lunes pasado murió Everardo Mujica Sánchez, mejor conocido como Lalo Tex El Muñeco, guitarrista y voz líder de la banda de rock Tex Tex.

Originarios de Tlaxcala, aunque todos creían que eran de Texcoco, los Tex Tex comenzaron en 1985 y no han dejado de tocar desde entonces. Pertenecientes a la corriente del rock urbano, a lo que ellos respondían en broma ser más rock ejidal, vieron el auge y caída del rock en tu idioma, estuvieron en una transnacional, pero sus caminos siempre fueron independientes, aun antes de que esto se llamara indie.

Aunque Lalo Tex era un gran guitarrista y compositor, lo que más llamaba la atención de él era su humor. Era muy divertido verlo. Hacía bromas entre canción y canción y, en especial, una que hacía en cada tocada me gustaba mucho:

“Mi jefa me decía, mira Lalito, es que los rocanroleros deben ser fuertes, guapos, altos...”.  Y en cada adjetivo paraba un rato, porque el público se reía o chiflaba. “Deben tener ojos azules, pelo rubio. Pero, sobre todo, lo más importante, no se te olvide, es que no pueden ser MEXICANOS.”

La gente enloquecía y mentaba madres. Daba mucha risa, porque ahí estaba El Muñeco: gordo, prieto, tocando una Stratocaster blanca de manera magistral, rockeando duro. Y entonces ocurría algo en la mente de todos, en la mía al menos, pero sé que en la de muchos: ¿cómo que los mexicanos no podemos ser

rockeros, por qué no vamos a poder gustar del rock, incluso al punto de querer aprender a tocar, hacer canciones y subirnos a un escenario?

Parece poca cosa, un “chiste rutina”, que sabes que va a funcionar sí o sí. Pero ¿era un chiste?

En casa de mi madre están haciendo limpieza, sacando todas las cosas que se han ido acumulando con el tiempo. Fui esta semana a revisar lo que era mío y encontré una caja llena de revistas de rock que coleccioné en mi tierna juventud: Sonido y Conecte. Al revisarlas vi que en todas las portadas aparecían rockeros ingleses y gringos. Sí: altos, delgados, rubios, de ojos azules. ¿Cómo no íbamos a pensar que no se podía? Pero en el interior de las revistas estábamos los mexicanos. Fue gracias a que vi fotos de Dangerous Rhythm, Size, Kenny and the Electrics, Ruido Blanco, Botellita, El Haragán, Tex Tex, El Three Souls, que supe que sí se podía.

Eran puras fotos, pero por algo se empieza. Eran otros tiempos. Ahora me doy cuenta de que fue gracias al ejemplo que me dieron esas bandas que me puse a aprender a tocar guitarra.

En la FIL de Guadalajara conocí a Lydia Cacho y entre varias cosas que me dijo de manera informal fue que los músicos rockeros teníamos que hacer algo por todo lo que está pasando en nuestro país, ser ejemplo en vez de que los ídolos sean los narcos: “Los cárteles se están llevando a la juventud mexicana”, me dijo. “Nos los están arrebatando”.

Chava Rock me contó hace unos días que Lalo Tex usaba su humor con un fin más noble, hacía chistes, se burlaba de él mismo por su interés de sacar a los chavos de lo negativo, de las depresiones. Que de no haber sido músico, decía Lalo, pudo ser un payaso. Yo creo que fue un gran ejemplo a seguir, haciendo sin querer queriendo eso que dice Lydia Cacho, dándole opciones a un chavo de vivir la vida de manera distinta a la que parece la norma.

Un gran trabajo, Lalo. ¡Buen viaje!

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