Misión a Canadá; dudas Oxio-Movistar y Newfoundland; Banxico, controversia

José Yuste

José Yuste

Activo empresarial

Marcelo Ebrard levantó una buena misión mexicana a Canadá. Asistieron 244 compañías. Fueron el presidente del CCE, José Medina Mora, y Altagracia Gómez, del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización. El objetivo es claro: México quiere a Canadá en el T-MEC, le conviene para una mayor integración en las próximas décadas y hacer contrapeso a la enorme economía estadunidense.

EBRARD A CANADIENSES: SOCIOS DE LARGO PLAZO

México está respondiendo a la visita de los canadienses y, desde luego, se hace en el marco de la revisión del T-MEC que se tiene con Estados Unidos, enviando una señal: México quiere el acuerdo trilateral, con Canadá. Ahí estuvieron toda clase de compañías. Éste es un proceso, les dijo Ebrard a los canadienses. Tiene razón: no es un evento aislado, se quiere tener a los canadienses como socios a largo plazo. El ministro de Comercio, Dominic LeBlanc, empató con Ebrard en la necesidad de levantar mayores cadenas productivas entre México y Canadá. El objetivo es revisar, juntos, el T-MEC y buscar muchas más oportunidades entre ambas economías. LeBlanc habló de empresas como Scotiabank, McCain Foods, New Brunswick o Grupo Bimbo. También la cervecera Moosehead Breweries. Ya se cuenta con un memorando de entendimiento sobre seguridad sanitaria y manufactura para cadenas de suministro médico, por ejemplo.

AMELAF EN CANADÁ

La Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf) tuvo un impulso en la visita a Canadá. La Amelaf, encabezada por Astrea Ocampo, junto con Ebrard, buscan abrir mercados para las empresas mexicanas. Se quiere posicionar a los laboratorios mexicanos en el T-MEC.

¿LO LOGRARÁ OXIO-NEWFOUNDLAND?

El sector de telecomunicaciones está de capa caída. El alto costo del espectro golpea a todos, a Telcel, más a AT&T y aniquiló a Telefónica, que logró salir adelante al regresar el espectro al Estado y mejor rentarle la red a AT&T. Sin embargo, la matriz española de Telefónica Movistar no vio mejorías en el mercado mexicano y decidió vender la compañía.

Las dudas surgen del comprador de Telefónica Movistar, Oxio y Newfoundland. Oxio es una compañía novedosa. Funciona para los operadores móviles virtuales a través de la nube. Renta varias redes y plantea crear operadoras de telefonía celular. Sin embargo, surgen dudas sobre el fondeo para adquirir Telefónica Movistar, que se vendió en 450 millones de dólares. Oxio comunicó que había levantado 65 mdd y hay una brecha fuerte para completar los 450 mdd.

Supuestamente, provendría de Newfoundland Capital Management, un fondo de inversión. Todavía se desconoce qué tipo de garantías y deudores hay en la operación.

Oxio y Newfoundland crearon Melisa Acquisition. Pero hay dudas sobre la viabilidad para adquirir una operación como la de Telefónica, tanto por el número de clientes como por el monto a pagar. Hasta el momento, ni la Comisión Nacional Antimonopolio y ni la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones han exigido nada de la operación. Pero podrían pedir mayor transparencia. Oxio también informó sobre una base de dos millones de líneas activas. Y tomar la base de Movistar en México es un salto cuántico, al tener una base de más de 20 millones de líneas. Esperemos que la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones revise el tema, porque si la migración de Movistar a Oxio falla, están en juego más de 20 millones de líneas. Una operación difícil la de adquirir Telefónica Movistar.

EL LUJO DEL BANXICO

En un contexto donde la inflación (4.45% anual y 4.26% la subyacente) es más elevada que la meta del Banco de México, el instituto central se dio el lujo de seguir bajando la tasa de interés. El Banxico argumentó que la baja actividad económica no presiona los precios ni tampoco el buen tipo de cambio por importaciones más baratas. Sin embargo, no tomó en cuenta la inflación de segundo orden, pues las presiones por el petróleo caro van a seguir todo el año. Y, ahí, el gobierno hace lo que puede para contener la inflación: cobra menos impuestos a gasolinas y diésel, acuerda con la cadena maíz-tortilla, trata de eliminar intermediarios en jitomate, renueva el Pacic. Y todas estas presiones inflacionarias no las vio el Banxico, que, por mandato constitucional, debe preservar el valor adquisitivo de la moneda bajando la inflación. El mandato del Banxico no es reactivar la economía. Galia Borja y Jonathan Heath volvieron a ser los dos subgobernadores disidentes que, viendo las presiones inflacionarias, no estuvieron de acuerdo en bajar la tasa de 6.75% a 6.50 por ciento.