La economía mexicana sigue con bajísimo crecimiento. Después de haber crecido el año pasado, el primero de la presidenta Claudia Sheinbaum, apenas 0.8%, ahora en el primer trimestre de 2026 se tuvo un resultado peor; negativo.
En enero vimos un Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que es un previo al PIB, negativo, de -0.7 por ciento. Y en febrero el IGAE fue de apenas un marginal 0.1%, positivo, pero casi igual a cero.
Los analistas del sistema financiero pronostican un primer trimestre de 2026 negativo. Vivimos una desaceleración económica y conste: no veníamos de un buen crecimiento, sino de apenas una expansión de 0.8% del año pasado.
La desaceleración de este año y el bajo crecimiento de los años anteriores se notan en el empleo.
La última encuesta del Inegi arroja el problema de la economía informal, donde labora 54% de los mexicanos, pero mostró la pérdida de empleos en la economía formal y en la informal. Hay aspectos que ayudarían a crecer un poco más.
PODRÍAN AYUDAR T-MEC, MUNDIAL Y LEY DE INFRAESTRUCTURA
Viene el Mundial de Futbol. Ayudará en derrama turística y mayor gasto. Pero, según análisis como el de Moody’s, apenas será de un empujón de 0.13 puntos porcentuales del PIB.
Viene la revisión del T-MEC. Pero vemos a la administración Trump insistir en un escenario con aranceles y reglas de origen a su favor. Viene la nueva Ley de Inversión para Infraestructura con los contratos mixtos, donde por fin parecen ser atractivos para despertar la inversión privada. Pero las inversiones no serán de inmediato.
La economía mexicana no crece. Es preocupante. El motor de la inversión privada esta apagado por temas de incertidumbre jurídica (con la reforma judicial... y donde la incertidumbre la recrea la Corte cada vez que puede). Tiene que ver con los frenos y arranques en las reglas de inversión (al eliminar órganos autónomos y comenzar con otros que apenas van iniciando). Tiene que ver con la falta de apoyos a los empresarios que generan empleos formales, donde las conquistas laborales son totalmente positivas. Ahora necesitamos apoyar a los empleadores de trabajos formales.
El pronóstico de los analistas es de un crecimiento de 1.4% para este año (encuesta de Citi). Hacienda estima llegar a 2.3 por ciento. El pronóstico vuelve a tener un sesgo a la baja.
ESPALDARAZO DE SHEINBAUM A EBRARD
Ha hecho un trabajo intenso, con una agenda incansable. Así se refirió la presidenta Claudia Sheinbaum a Marcelo Ebrard, secretario de Economía. Es cierto: Ebrard tuvo un traspié con la estancia de su hijo en Londres. No lo manejó bien. Y ahora hay una investigación de la Secretaría Anticorrupción, donde lo más seguro es que deba resarcir al erario los gastos de su hijo en Londres.
Marcelo es un operador de primera. A Washington ha viajado cada semana a tener nexos, negociar, dialogar para tener una buena revisión del T-MEC. Y como secretario de Economía ha comenzado con políticas sectoriales, que van desde la cadena de la industria del zapato hasta la de vestir, buscando mayor valor agregado con inversiones de alta tecnología. Además, comprende la propiedad industrial.
Ebrard se mantiene en Economía. Es clave para una buena revisión del T-MEC, como vimos con la estancia en México de Jamieson Greer, encargado de las relaciones comerciales de EU.
NOS DAN LA MOLÉCULA A 26.14 Y NO SALIMOS: GASOLINEROS
Los gasolineros no ven la suya. Nos contactaron los gasolineros pequeños, reunidos en una asociación informal llamada Gasolineros Unidos por México. Argumentan que con el precio de 28 pesos por litro en el diésel, los costos no salen. Tendrán que poner de su bolsillo. Pemex les entrega la molécula en 26.14 pesos. De ahí vienen los costos de flete (50 centavos por litro) más la inseguridad (ordeñan las pipas con una merma de 30 centavos por litro), más el mantenimiento de las gasolineras, impuestos, nómina, tramitología, comisiones bancarias y crédito por el diésel.
No les queda otra más que cerrar un turno. Nos explican que por cada litro de diésel les quedan 1.86 pesos después de pagarle a Pemex, pero es insuficiente, pues ya ponen de su bolsillo con el flete, inseguridad y todos los costos.
Sienten que no los representan quienes están sentados en la mesa en Palacio Nacional. Por ejemplo, Repsol sólo es franquiciataria, no habla por ellos. Onexpo es una organización a favor de los grandes gasolineros, no de los pequeños. Los 28 pesos por litro de diésel apenas se pueden mantener, argumentan.
