Lava Jato
La refinada y embrollada corrupción suele
moverse por las
cloacas de la
economía, la
Operación Lava Jato
emerge a la superficie
mostrándose tal cual,
sin distinguir fronteras ni
implicados.
En 2014 se destapó la compra por parte de la petrolera brasileña Petrobras, hasta entonces considerada la mayor empresa de América Latina, de una refinería en Texas, a precio alzado, relacionada con una investigación nacional sobre lavado de dinero, la conocida como Operación Lava Jato —Operación Lavado de Autos— la mayor investigación de corrupción en la historia de Brasil. La primera pista de esta irregular transacción surgió del soplón Alberto Yousef, cambiador de dólares al margen de la ley, llegando hasta el exdirector de Petrobras, Paulo Roberto Costa, al descubrir a toda una organización criminal dentro de la empresa. Costa delató a más de 40 políticos que recibían alrededor de 4% de comisión sobre contratos millonarios ejercidos durante la última década. Finalmente, fueron arrestados cerca de 30 ejecutivos de Petrobras, al igual que de las principales empresas constructoras de Brasil, entre ellos el director del conglomerado OAS y principalmente el renombrado empresario Marcelo Odebrecht, CEO de la Organización Odebrecht, una de las principales constructoras de América Latina. En total fueron 27 compañías privadas las relacionadas con dicha indagación. Igualmente fueron vinculados a la misma, el expresidente Lula da Silva y su ministro José Dirceu, además de ser detenido el extesorero del entonces poderoso Partido de los Trabajadores, Joao Vaccari, así como el todopoderoso presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha. El actual presidente interino Michel Temer no ha quedado exento de ser involucrado en la mencionada operación.
La constructora Odebrecht resultó ser una verdadera caja de Pandora, se trata de la ejecutora de actos de soborno extranjero más grande de la historia, causa irrebatible para que el Departamento de Justicia de Estados Unidos le impusiera una cuantiosa multa por dos mil 600 millones de dólares. Igualmente fue también multada la petroquímica Braskem, empresa filial, con 632 millones de dólares. Adicionalmente Suiza condenó a Oderbrecht a cubrir más de 200 millones de francos suizos por pagos fraudulentos para obtener contratos públicos en paraísos fiscales. Más de 70 ejecutivos de Odebrecht están sujetos a indagatorias.
Marcelo Odebrecht, sentenciado a 19 años y cuatro meses de cárcel, pactó con la justicia ser enviado en diciembre de 2017 a cumplir sentencia domiciliaria por 10 años en total, a cambio de delatar a todos quienes recibieron sobornos, incluyendo a contratistas, a altos funcionarios e inclusive mandatarios de gobiernos extranjeros.
La lista de sobornos de Odebrecht incluye a 12 países: Angola con 50 millones de dólares, Argentina con 34 mdd. —están presos el exministro de Planificación y el de Transportes—, Brasil con 349 mdd., Colombia con 11 mdd. —se menciona al presidente Juan Manuel Santos con 1 mdd.—, República Dominicana con 92 mdd., Guatemala con 18 mdd., Perú con 29 mdd. —se ha levantado orden de aprehensión contra el expresidente Alejandro Toledo— , Venezuela con 98 mdd., Panamá con 59 mdd. —se sospecha responsabilidad del expresidente Ricardo Martinelli y sus dos hijos—, Ecuador con 33.5 mdd., Mozambique con 900 mil dlls. y México con 10.5 mdd. entregados en octubre de 2013 ¿¿¿ a ???
Posterior a 2010 Pemex otorgó cuatro contratos directos —sin previa licitación — por más de 1,574 millones de dólares a Odebrecht y sus filiales Mina-Trico y Ebramex. Adicionalmente Pemex canceló inversiones propias para cederle a Odebrecht el negocio del etileno, operación que al menos significa dos mil quinientos millones de dólares, contrato cuyos datos permanecerán en secreto por 20 años. Al respecto la Auditoría Superior de la Federación proporcionó en tiempo a los organismos correspondientes la serie de anomalías e ilícitos en la relación de Pemex con Odebrecht, incluyendo sobrecostos, incumplimientos de contratos, asignaciones directas y, sobre todo, pagos ilegales. Sin embargo, como de costumbre, las indagatorias de la ASF no prosperan ni concluyen en sanción alguna, al carecer la misma de facultades punitivas. Esperamos que con la implementación del Sistema Nacional Anticorrupción, la ASF sea dotada de dientes para poder ampliar sus actividades.
El caso Odebrecht será esclarecido sin remedio, con o sin la colaboración de los correspondientes organismos de justicia nacionales; más valdría aprovechar la coyuntura haciendo evidente la convicción del gobierno por combatir frontalmente la corrupción, aplicando la ley, tal y como se pregona en cada oportunidad, caiga quien caiga.
