Claroscuros financieros

El discurso oficial de la última década presume la notable solvencia económica alcanzada por México a nivel internacional, efecto de la férrea disciplina con la que nuestro país ha conducido sus finanzas públicas. Sin embargo, notorios claroscuros de dicha ...

El discurso oficial de la última década presume la notable solvencia económica alcanzada por México a nivel internacional, efecto de la férrea disciplina con la que nuestro país ha conducido sus finanzas públicas.

Sin embargo, notorios claroscuros de dicha conducción financiera recomiendan cautela. La deuda del sector público correspondiente al sexenio 2006-2012 se incrementó 87.8%, subiendo de poco más de tres billones de pesos, al nivel histórico de cinco billones 890 mil pesos, cifra equivalente a 35.8% del PIB.

Han transcurrido casi 13 años de haberse concretado el rescate bancario, mediante el cual el gobierno asumió la deuda de la banca, establecida en 688 mil millones de pesos, mismos que  fueron incorporados a la deuda pública. Para finales de 2012 dicha deuda —del IPAB— se había elevado a 815 mil 786 millones de pesos —18.6% arriba— a pesar de que el gobierno cubrió 319 mil 713 millones de pesos por concepto de intereses de la misma.

La banca privada en México cerró 2012 con cifra récord de utilidades. El resultado de las 43 instituciones de crédito, en su mayoría controladas por corporativos extranjeros, alcanzó ganancias netas por 87 mil 126 millones de pesos, 21% de aumento con respecto al año anterior. Causas de dichos resultados son el incremento de 11.9% de créditos otorgados y el repunte a tasas de interés de 1.6% anual, lo que significó  ingresos adicionales por 26 mil 400 millones de pesos. El 85% del total de las ganancias de 2012, 74 mil 613 millones de pesos, pertenecen a únicamente siete instituciones bancarias. El primer sitio correspondió a BBVA Bancomer, con utilidades por 23 mil 151 millones de pesos, nuevamente la joya de la corona del consorcio español, aportando 30% de las ganancias totales del grupo. En segundo término está Santander, con 17 mil 398 millones de pesos de utilidad; luego Banamex, con 12 mil 356 millones; Banorte, con nueve mil 419 millones, y HSBC, con cuatro mil 370 millones.

México, en su condición de mercado emergente, ha sido receptor, especialmente en los tres últimos años de extraordinario flujo de capital extranjero para adquirir deuda pública en el mercado interno. Sólo en 2012 dicho flujo se incrementó 61.4%, alcanzando 1.5 billones de pesos, o sea, 36.5% del total de papel público en circulación. Qué bien, pero la exposición de riesgo por un abrupto retiro de capitales está latente. Justamente, Agustín Carstens recién advirtió que se podría estar gestando una tormenta perfecta en la economía mundial, derivada del mismo flujo de capitales a los mercados emergentes.

Para complementar lo expuesto, tengamos en cuenta que la abundante liquidez mundial igualmente ha atraído inversión bursátil hacia México, aprovechando la favorable situación macro de nuestra economía. La “fiesta” especulativa en el mercado accionario ha causado una sobrevaloración de títulos, incluyendo los valores gubernamentales. Basta mencionar que en los últimos seis meses el rendimiento de la Bolsa de Valores alcanzó 15.35% en términos dolarizados, además de que los títulos gubernamentales —bonos, udibonos, cetes— en poder de extranjeros aumentó 32.4%, y es que México ofrece en bonos gubernamentales un rendimiento de 5.02% anual, mientras que EU paga 1.97 por ciento.

Es recomendable que el inversionista “perspicaz”, cuyo apetito voraz y débil memoria histórica lo colocan al paso de la tormenta —aunque sea imperfecta— consulte regularmente el meteorológico a fin de evitar lamentaciones después del niño ahogado.

                *Analista

                jrubi80@hotmail.com

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