El talento mexicano, atrapado en casa

Señoras y señores, después del Mundial, Armando González, la Hormiga, fue el único mexicano que pudo irse a jugar a Europa. En cambio, Sudáfrica ya tiene a tres jugadores en el viejo continente y otro cerca de irse.  

Antes de que iniciara la Copa del Mundo se hablaba de varios futbolistas mexicanos que podrían dar el brinco: Erik Lira, Gilberto Mora, Armando González, Israel Reyes, Raúl Rangel y otros más. Pero terminó el Mundial y el sueño de muchos se quedó en eso, sólo un sueño. 

Armando González finalmente llegó al Olympiacos de Grecia. Erik Lira recibió una oferta de 14 millones de dólares del Al-Jazira de los Emiratos Árabes. La rechazó porque su prioridad es Europa. El Mónaco también ha mostrado interés en él, aunque su propuesta todavía no convence al Cruz Azul.

Muchos futbolistas mexicanos prefieren la comodidad de quedarse en casa, donde los salarios son muy atractivos. Además, los clubes de la Liga MX pueden ponerles precios que difícilmente un equipo europeo estaría dispuesto a pagar.

En la primera división de España, esta temporada, hay dos mexicanos: Alex Padilla (portero del Athletic Club) y Obed Vargas (mediocampista del Atlético de Madrid). Es muy preocupante que la presencia de mexicanos en esta liga haya  bajado tanto desde el 2022. 

El problema está en que hay pocos incentivos, tanto para los clubes como para los futbolistas, para asumir el reto europeo. Talento siempre ha habido y lo demuestra la historia: Hugo Sánchez, Rafa Márquez, Guardado, Chicharito, Vela, Ochoa, Jiménez, Lozano y Edson Álvarez, por mencionar a algunos.

México busca tener una Selección competitiva a nivel internacional, pero su propio sistema no tiene como prioridad producir futbolistas internacionales.

Muchos países que han crecido, futbolísticamente hablando en los últimos años, han utilizado las ligas europeas como parte de su desarrollo. México, en cambio, usa su propia liga para este propósito y los resultados se han reflejado en los fracasos obtenidos en cada Mundial.

Si la Federación Mexicana de Futbol sigue esperando que un mexicano sea una estrella en la Liga MX para venderlo, seguiremos rezagados en las competencias internacionales. 

México suele exportar jugadores más tarde que los mercados sudamericanos, como por ejemplo Argentina y Brasil. Europa  busca talento joven para desarrollarlo y aumentar su valor. 

Esto es precisamente lo que ocurre con muchos futbolistas mexicanos: salen de la Liga MX a una edad más avanzada, lo que aumenta el riesgo para los clubes europeos y reduce las posibilidades de recibir ofertas atractivas. Ante propuestas que no consideran buenas, los clubes mexicanos prefieren retenerlos y, por esto, los jugadores pierden la oportunidad de desarrollarse en el máximo nivel competitivo.

Además, México cuenta con una de las ligas más costosas de América, lo que termina convirtiéndose en una barrera para la exportación de talento. Un club europeo puede encontrar en Sudamérica a un futbolista joven por una cantidad mucho menor de lo que tendría que pagar en México.

Las acciones que tienen que implementarse para llegar a ser protagonistas en los próximos Campeonatos del Mundo son muchas y muy complejas. Una de ellas es reducir el costo de salida de los jóvenes y facilitar negociaciones con clubes europeos El objetivo debería ser desarrollar al jugador que más posibilidades tiene de crecer. 

Y ojo, de poco servirá impulsar la exportación si los futbolistas jóvenes no encuentran espacios para competir en Primera División. El verdadero desarrollo comienza cuando el jugador se enfrenta regularmente al futbol profesional. Pero, como lo comentamos en la columna del sábado, el blindaje de la máxima categoría para mantener fuera el ascenso y descenso es uno de los muchos frenos que impiden e impedirán que México alcance un papel verdaderamente protagónico en el futbol mundial.