La lumbre

Cecilia Soto

Cecilia Soto

Editorial

Qué bueno que todavía tenemos elecciones. Esta semana se multiplicarán las hipótesis, las filtraciones y las interpretaciones “informadas” por el súbito giro de 180 grados de la Presidenta y del Partido Morena  sobre el regreso del gobernador con licencia y sin licencia, Rubén Rocha Moya. El exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa se transformó en cosa de minutos, de paladín demócrata y gran compañero a un personaje detestable. Comparto aquí mi interpretación.

En el desplegado del 12 de agosto de 2024, publicado después de la carta de El Mayo Zambada en la que implica a Rocha Moya con el crimen organizado y con el asesinato del también exrector de la UAS, Héctor Melesio Cuén, 23 gobernadores en funciones más cuatro electos y dirigentes de Morena declaran escandalizados: “Rechazamos tajantemente los falsos señalamientos  realizados supuestamente por el señor Ismael Zambada García, a través  de su defensa legal, que pretende vincular, sin éxito, al gobernador Rocha con esta persona”… “Ante las mentiras contra nuestro compañero, el gobernador RubénRocha Moya, desde Morena expresamos nuestro absoluto respaldo…”.

Un año después, en el mitin en que la Presidenta celebra en el Monumento a la Revolución dos años de su elección, proclama que “México no es piñata de nadie” y acusa de injerencia, por el caso de Rocha Moya, a la “derecha estadunidense”.

El “absoluto respaldo” morenista del 2024 evolucionó hacia un absoluto rechazo al de Badiraguato y un frío siberiano de la Presidenta dirigido no sólo a Rocha Moya, sino al entorno de Palenque: “ambición desnuda por el poder”, arrogancia, abuso, falta de principios. Y un mensaje no tan críptico, “Por encima de cualquier nombre… está el pueblo y la Nación”. ¡Ay, ese estilo sacado de las purgas estalinistas!

Creo que hay dos factores que inclinaron la balanza para congelar al sinaloense:

Primero, los números de las encuestas. El 12 de mayo, en El Financiero, Alejandro Moreno encontró que 49 por ciento creía que el gobierno debería extraditar a Rocha Moya, contra 42 que se opone. En las encuestas de México Elige, 64 por ciento opina que Rocha Moya debe ser extraditado y sólo 22 por ciento lo apoya.y 64.5 por ciento se opone a que regrese a gobernar. Una mayoría de 75.7 por ciento opina que las extradiciones fortalecen la lucha contra el narco. En esa encuesta y en otras no públicas que conozco, la popularidad de la Presidenta oscila en alrededor de 50 por ciento. La fecha en la que se desploma la aprobación se ubica con el asesinato de Carlos Manzo, no porque se le asocie con éste, sino por el contraste brutal de la imagen del alcalde cargando en brazos a su hijito de dos años y la respuesta formal de Sheinbaum a la tragedia, así como el maltrato de Morena a Grecia Quiroz, la viuda de Manzo. 

La vinculación de Morena con el crimen organizado, el epíteto “narcopartido”, repetido espontáneamente las más de las veces en plazas y calles, ha afectado la intención de voto hacia el partido mayoritario. Las encuestas muestran también que más de 70 por ciento percibe que hay corrupción en el gobierno actual. Recientemente la Presidenta mostró orgullosa una intención de 38 por ciento por Morena en Sinaloa. Las reacciones generalizadas y virulentas contra el regreso del gobernador licenciado, contrastan con ese número. Más de cinco mil muertos, niños y jóvenes desaparecidos, violencia y terror entre la población civil, negocios cerrados, un pueblo mártir al que el gobierno le quería imponer nuevamente al socio de los verdugos. 

Por eso digo que qué bueno que todavía haya elecciones en nuestro país, porque sin ellas, sin el temor a perder gubernaturas y, sobre todo, la mayoría en la Cámara de Diputados, Morena y Palacio Nacional seguirían defendiendo a Rocha Moya, Enrique Inzunza y demás asociados. ¡Les deben tanto!

El segundo factor es todavía más importante. El vuelco de 180 grados contra el regreso a la gubernatura  de Rocha Moya es, también, una admisión de la culpabilidad de éste y del mismo Partido Morena que ganó las elecciones en 2021 en Sinaloa y otros estados gracias a la alianza con la delincuencia organizada, la de los cárteles de Sinaloa y de Jalisco y la del huachicol fiscal. El reportaje de la Deutsche Welle, con entrevistas a los narcos relatando su apoyo electoral a Morena, reportajes de un plana en el Wall Street Journal y el Washington Post sobre el caso Rocha Moya. Es un tsunami de información imposible de ocultar. De ahí el título de este escrito: Nadie come lumbre.