Aristóteles en la revocación del mandato

Se ha generado una polémica entre dos bandos que proclaman dos respectivas posiciones.Quizá alguno tiene la razón, quizá los dos la tienen o quizá ninguno la tiene. Una de las posiciones la plantea el gobierno y algunos de sus seguidores. La llamaríamos Posición Gobierno. La otra la plantea el INE y algunos de los opositores del gobierno. La llamaríamos Posición INE.

Si Aristóteles fuera maestro, llevaría a su clase tan sólo el periódico del día para usar muchos ejemplos de lo sensato, así como de lo absurdo. Ayer leí el matutino y escribí estas notas que hoy comparto.

Se ha generado una polémica entre dos bandos que proclaman dos respectivas posiciones. Quizá alguno tiene la razón, quizá los dos la tienen o quizá ninguno la tiene.

Una de las posiciones la plantea el gobierno y algunos de sus seguidores. La llamaríamos Posición Gobierno. La otra la plantea el INE y algunos de los opositores del gobierno. La llamaríamos Posición INE.

Dice la Posición Gobierno que el INE no puede afectar derechos ciudadanos ni cambiar las fechas para la revocación del mandato, ya que ello está dispuesto en la Constitución. En estricta lógica constitucional, tienen toda la razón. Nadie puede decretar lo que vulnere la norma constitucional.

Por otra parte, dice la Posición INE que no se puede realizar el proceso revocatorio porque se carece de los recursos financieros para ello. En estricta lógica presupuestal, tienen toda la razón. Nadie puede gastar lo que no tiene ni tomar para ello lo destinado para otro gasto.

Ante esto, me dirán que no pueden ser verdaderas dos afirmaciones que se contradicen. El truco es que no son contradictorias, sino que son incongruentes. No han fijado la litis. No están discutiendo lo mismo, sino lo distinto. Uno alega que es viernes y el otro alega que es diciembre. Uno alega que contra la ley no se puede y el otro alega que sin dinero no se puede. Por “angas o mangas” los dos tienen razón, pero no tienen congruencia.

La Posición Gobierno “no tiene vuelta de hoja”. La norma constitucional es suprema y el INE “no es nadie” para modificarla ni para ignorarla. Si no tiene posibilidades para cumplirla en tiempo, lo único es que no la cumpla, pero no que la altere.

En lo que no tiene razón es en que el INE tome dinero de los salarios o de otros destinos para utilizarlo en una revocación de mandato o que el proceso plebiscitario lo realicen los ciudadanos sin facultades, en sustitución de la autoridad legítima. Ambas recomendaciones no sólo son también inconstitucionales sino, por añadidura, son delictivas.

La Posición del INE tampoco “tiene vuelta de hoja”. Nadie puede ejercer el presupuesto que no tiene autorizado. Estados Unidos ha parado durante todo un mes los hospitales, las escuelas, las fuerzas armadas y muchas funciones muy serias, no tan sólo una simple revocación del mandato.

En lo que no tiene razón es en ignorar una atribución constitucional por falta de recursos. Lo mismo sucedería con la seguridad pública, con la salud, con la educación, con la infraestructura y con el desarrollo. Esto también sería inconstitucional y hasta delictivo.

La Suprema Corte ya concedió una suspensión provisional y mi insignificante criterio coincide con el de Margarita Ríos-Farjat y con el de Yasmín Esquivel Mossa, como secuencia de una resolución de Juan Luis González Alcántara.

Supongo que en ese mismo sentido será la resolución definitiva de esta controversia constitucional, que quizá también pudo sustanciarse como acción de inconstitucionalidad o como impugnación electoral, previstos respectivamente en los artículos 105 fracción II y 99 fracción III constitucionales.

Pero creo que no se le podría ordenar que realice el proceso sin presupuesto ni se le podrían asignar los dineros necesarios porque se incurriría en otra violación constitucional. Los tribunales podrán dar el remedio, pero no el trapito. Acaso y estirando mucho, podrían obligar al Congreso de la Unión al ajuste presupuestario o a la modificación del calendario revocador para que todo quede en buena lógica y en santa paz.

Todos o ninguno pueden tener razón. Aristóteles nos mentaría la madre o se vendría a vivir a México, con papeles o sin ellos. Total, para los extranjeros no existe nuestra ley. Le gustaba mucho la democracia y le gustaba mucho la lógica. No hay duda de que México es un país muy demócrata, pero muy ilógico. Por eso, casi siempre tenemos una democracia muy ilógica.

Que la paz de esta Navidad esté con todos nosotros.

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