Un defensor de mexicanos

El juicio se originó porque el chef José Ramón Andrés decidió denunciar un contrato con la empresa Trump para poner un restaurante en EU.

Uno de los más importantes juicios del que pocos saben en México está próximo a terminar en  Estados Unidos: el que enfrenta al chef español-estadunidense José Ramón Andrés con el empresario y ahora candidato presidencial republicano Donald Trump.

El juicio se originó porque Andrés decidió denunciar un contrato con la empresa Trump para poner un restaurante en el hotel que ese grupo recién concluye en la capital estadunidense.

La causa del pleito es que cuando Trump lanzó su postulación a la candidatura presidencial republicana, lo hizo montado en un discurso cargado de imágenes racistas contra los inmigrantes, particularmente contra los mexicanos.

A las pocas horas de concluido el discurso, la compañía de Andrés, ThinkFood, había anunciado su propia determinación de dar por terminada una relación que apenas empezaba. “Más de la mitad de mi equipo es de origen hispano, al igual que muchos de los huéspedes. Y, como inmigrante español orgulloso y recientemente naturalizado estadunidense, yo creo que todo ser humano merece respeto, independientemente de su estatus migratorio”, explicó.

La reacción automática de Trump y su grupo fue demandar a Andrés por millones de dólares —el alquiler de diez años, más gastos de abogados—.

Ése es un dato importante por cuanto Trump y su grupo son famosos por su constante presencia en cortes, donde tratan de amedrentar a sus rivales y llegar a arreglos extrajudiciales que con frecuencia les benefician simplemente para terminar situaciones costosas.

De acuerdo con el alegato de Rebecca Woods, abogada de Trump, “el señor Andrés ha sido abierto en el tema de inmigración y tiene apasionadas creencias políticas. No estoy para alegarlas o discutirlas... sino para hacer valer el contrato”.

Para el chef y sus abogados, el temas es precisamente el de migración. ¿Cómo poner un restaurante hispánico en un hotel donde los posibles clientes —y los servidores— hispanos no se sienten bienvenidos y, más bien, son atacados?

Pero ése es el argumento legal. La realidad es la solidaridad de Andrés con los inmigrantes, específicamente los latinoamericanos y los mexicanos en especial.

Para poner un restaurante de tema mexicano en Washington viajó varias veces por el país. “Oyamel” tiene más de una década abierto con éxito considerable, y uno de sus clientes importantes se llama Barack Obama.

En su momento uno de los más destacados discípulos en la cocina de Ferrán Adrià El Bulli, Andrés llegó a Estados Unidos a principios de los años noventa y encontró el éxito en su nuevo país, donde tiene varios restaurantes. Su última aventura lo trajo a México.

Sólo se le puede desear suerte. Gracias, José Ramón.

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