El gobierno federal tiene un discurso, una narrativa, más que contradictoria en los temas de la relación y cooperación con Estados Unidos en temas de seguridad e incluso económicos y comerciales. Mientras en algunos espacios hablan de injerencismo, de alejarnos de EU, mientras patrocinamos a personajes y gobiernos que están en las antípodas de una democracia medianamente funcional y, por supuesto, de los intereses de EU, e incluso cuando se afirma que los elogios a un funcionario tienen como objeto dividir al gobierno, en otros ámbitos, sin difusión casi, se hacen acuerdos de fondo con la Unión Americana.
En el ámbito de la seguridad, tres mecanismos conjuntos con EU son centrales: los acuerdos militares con el Comando Norte, de los que hemos hablado aquí muchas veces, y que quedaron de manifiesto, por ejemplo, con el tema del derribo de drones del crimen organizado en la frontera. Segundo, los intercambios operativos de inteligencia que se dan cotidianamente en múltiples operativos. Y, tercero, el miércoles se anunció un acuerdo entre la UIF con el FinCEN y la OFAC, además de otras agencias estadunidenses, entre ellas la DEA, para establecer comunicación en tiempo real entre esas dependencias, bloquear cuentas y activos, y poder operar de forma conjunta en la lucha contra el crimen organizado desde el espacio financiero.
A eso súmele el acuerdo para la revisión por las áreas de seguridad de las inversiones que, en otra lectura, tiene un correlato en un mecanismo muy similar de Estados Unidos para evitar que áreas estratégicas de la economía terminen bajo la esfera de otras potencias económicas como China o Rusia.
En los mecanismos implementados por la UIF con el FinCEN y la OFAC se dice que, ante cada cuenta bloqueada o ante cada pedido en ese rubro, se informa, en México, a la FGR para que abra una investigación.
La pregunta es hasta dónde está investigando la FGR todos esos casos de bloqueos de cuentas o de lavado de dinero que vienen de la OFAC y la UIF. Por ejemplo, se supone que Rocha Moya o los senadores Enrique Inzunza y Adán Augusto López tienen bloqueadas sus cuentas, incluso sabemos que Inzunza cobra mediante cheques en el Senado por ese impedimento. ¿De verdad están siendo investigados, alcanzan las acusaciones para bloquear sus cuentas, pero no para detenerlos con fines de extradición a EU?, ¿cuántas cuentas de políticos, funcionarios, beneficiarios del crimen, están bloqueadas por estos mecanismos?
SINALOA
Llegaron otros seis mil elementos militares y de la Guardia Nacional a Mazatlán. En el estado de Sinaloa hay 15 mil elementos militares. Pero Mazatlán y Sinaloa siguen siendo una ciudad y un estado inseguros, con fuerte presencia criminal y con una economía estancada. Ayer mismo se atentó en Mazatlán contra el jefe de Policía local.
La pregunta es por qué esa presencia militar no termina de funcionar y la respuesta no pasa por la eficiencia de los elementos militares o de la inteligencia federal. Lo que sucede, como en otros estados, por ejemplo en Zacatecas o Michoacán, es que se mantienen las redes de protección y complicidad con los criminales y no hay policías estatales o municipales confiables, las fiscalías no funcionan, tienen miedo o son cómplices, las policías de investigación en el ámbito local prácticamente no existen, y lo poco que hay, como hemos visto en Sinaloa, está, como las policías preventivas, profundamente penetrado por el crimen.
Sin ese componente, lo que pueden hacer las fuerzas federales, militares o de la Guardia Nacional, es relativo, aunque se destaquen miles de elementos que, además, no pueden permanecer en un mismo estado demasiado tiempo, porque las exigencias en otros puntos del país son altas y los recursos humanos, limitados. Hoy, en Sinaloa: Rocha está en su casa, Inzunza en el Senado, siguen controlando el gabinete, el Congreso, la Fiscalía y el Poder Judicial. Así no se podrá avanzar en forma sustantiva.
DOS MUJERES
Se fueron dos mujeres a las que admiraba profundamente: la periodista, escritora y activista Gloria Steinem, un ícono del movimiento feminista en los años 70, cuando serlo estaba lejos de ser una moda. Tenía 92 años. También falleció, a los 70 años, la mejor cantante de jazz de las últimas décadas, Cassandra Wilson. La pude ver hace diez años en el teatro Apollo de Nueva York, cuando encabezó el homenaje por el centenario de Billie Holiday, de la que era digna heredera.
RITA
Sé que no es un tema de columna política, pero he comunicado tantas cosas en este espacio a lo largo de los años, que ésta que es tan personal no la quiero obviar. Ayer partió, durmiendo, nuestra perrita, Rita, que tenía ya 18 años, la habíamos heredado de mi suegra, doña Bibi, y que durante los últimos diez años fue una compañera inseparable. La primera noche que estuvo con nosotros me desperté porque alguien hablaba en la habitación, me levanté a ver quién era. Era Rita, dormida, que hablaba en un lenguaje imposible, pero que parecía humano. Lo hizo siempre. Desde entonces, todas las mañanas, al levantarme, se instalaba en mi estudio, ahí me acompañó a tomar café, escribir centenares de columnas, guiones, libros, era mi coautora. Nos acompañó en comidas, viajes, al trabajo, todos nuestros amigos y compañeros la conocían y querían.
Nunca había tenido un perro que considerara mío, aunque Rita era de todos, nunca pensé que sentiría la pérdida de una mascota como si fuera la de un integrante central de la familia. Rita me enseñó eso y mucho más. La vamos, la voy, a extrañar con el alma.
