Destinos políticos en juego
Si quieren figurar en el año 2024, el excanciller Marcelo Ebrard y Movimiento Ciudadano se necesitan mutuamente y esa decisión no podrá demorarse demasiado.

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Marcelo Ebrard, al desconocer los resultados de las encuestas internas de Morena por las irregularidades que, asegura, se cometieron, se quedó con buena parte de la conversación pública. Su impugnación tendrá que ser resuelta, a más tardar, este viernes por los órganos internos del partido, pero no existe ni la más remota posibilidad de que esa elección pueda ser anulada, mucho menos que haya marcha atrás en la decisión de que Claudia Sheinbaum sea la potencial candidata presidencial por el oficialismo.
Marcelo tampoco puede alargar demasiado su decisión porque esa idea de iniciar una gira nacional para tratar de amarrar, aunque sea, parte de ese 25% de encuestados que optaron por él en la encuesta de Morena, puede llevar a que, literalmente, se desinflen las expectativas que generó. A fin de septiembre, en MC deberían tener decidida su candidatura y la única viable, más allá de los dichos de Samuel García, que tienen para ser realmente competitivos sería la de Marcelo.
En otras palabras, si quieren figurar en el 2024, Ebrard y MC se necesitan mutuamente y esa decisión no podrá demorarse demasiado. Si hacemos un paralelismo con 1994, Manuel Camacho tenía una plataforma desde donde crecer, que era la negociación de la paz en Chiapas, que tenía todos los reflectores, nacionales e internacionales. Ebrard no goza de esos espacios y los que ha ganado se le podrían ir cerrando en la misma medida en que Claudia y Xóchitl vayan haciendo crecer sus campañas. Esperar demasiado puede llevar a Marcelo a correr la misma suerte que Camacho, que, tras la muerte de Colosio, se quedó prácticamente sin nada.
Mientras tanto, dicen que el lunes Morena lanzará su convocatoria para elegir ocho candidaturas a gobernador y la de jefe de Gobierno de la Ciudad de México. El martes, el presidente López Obrador tuvo una larga reunión con Sheinbaum en Palacio Nacional, donde se abordaron los nombres de los posibles candidatos. Buena parte de esa decisión pasa por el tema de género: cuántas y cuáles posiciones serán para mujeres y cuántas y cuáles para hombres.
Aparentemente, se ha decidido que Veracruz y Chiapas serían para mujeres, posiblemente también Puebla. En Veracruz se asegura que la posición será para Rocío Nahle, a pesar de que la refinería en Dos Bocas esté lejos de estar concluida y que su costo haya sido tres veces mayor de lo presupuestado originalmente: se pasó de los seis mil a casi 20 mil millones de dólares.
En Chiapas, si se decide que la candidatura es para una mujer, sería para la senadora Sasil de León, muy cercana a Manuel Velasco. Sasil ha tenido una vida política muy movida en los últimos diez años: fue funcionaria con Peña Nieto, estuvo afiliada al Verde, fue parte del gabinete de Velasco, luego fue diputada federal y ganó la senaduría en 2018, luego de renunciar al Verde, al llegar al Senado, se sumó a la bancada del PES, la cual encabezó hasta que renunció para sumarse a Morena. Queda por ver si en Chiapas, el estado donde más votos tiene el Verde, éste irá con Morena o solo, con Luis Armando Melgar, a la elección estatal.
En Tabasco se asegura que la candidatura, luego de que dejó el Fonatur y la responsabilidad de la construcción del Tren Maya (en realidad, una responsabilidad formal, porque ha sido el ejército el verdadero responsable de la construcción) será para Javier May, que pertenece a un grupo político muy enfrentado localmente con el de Adán Augusto López, que esta semana, después de muchas especulaciones, fue designado coordinador político de la campaña de Sheinbaum.
En la Ciudad de México, la elección estará entre Omar García Harfuch y Clara Brugada, la alcaldesa de Iztapalapa. Se supone que el exsecretario de Seguridad Ciudadana tiene el apoyo de Claudia, pero nuevamente será determinante la cuestión de género, establecer si esa posición será para hombre o mujer. Ahora oficializó sus aspiraciones el futbolista Cuauhtémoc Blanco, que quiere saltar de la gubernatura de Morelos a la de la Ciudad de México. Blanco es el gobernador peor evaluado del país y su paso por Morelos ha sido desastroso, pero ahí está en algo que sólo puede entenderse si se decide que Omar se quedará en el equipo de Claudia y que la posición tampoco será para una mujer, dejando fuera a Brugada.
En Puebla, un estado en donde dicen en Morena que será muy difícil conservar el gobierno estatal, la decisión se tomará, nuevamente, con base a qué género le tocará a esa candidatura. Entre los hombres, Alejandro Armenta e Ignacio Mier se han cansado de golpearse mutuamente, lo que, al final, parece haber desgastado a ambos. Si es una mujer, estaría entre la exalcaldesa de Puebla Claudia Rivera Vivanco y Olivia Salomón, actual secretaria de Economía del gobierno estatal.
En el Frente Amplio, mientras tanto, se tiene la convicción de que se debe definir primero la candidatura a la ciudad (lo que han reclamado ya los alcaldes de la oposición) y luego concentrarse en los estados. Hay muchos nombres, pero también hay una negociación intensa en torno al tema de género. Xóchitl ha dicho en alguna oportunidad que preferiría una mujer como candidata en la ciudad y eso ha hecho subir los bonos de Lía Limón. Pero ahí están Santiago Taboada, Adrián Rubalcava, Santiago Creel y hasta Sandra Cuevas, que sería una candidata más del monrealismo que de la alianza (ella mismo reconoció que con el único que no se enfrentaría sería con el exlíder del Senado, ya incorporado al equipo de Claudia). De aquí a fin de mes se jugarán muchos destinos políticos.