Un año más contra la violencia de género, ¿y los hombres?

Mañana se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer e inician los 16 días de activismo en la materia. Lamentablemente, la situación de desigualdad, inseguridad, abuso y falta de reconocimiento a los derechos humanos de las ...

Mañana se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer e inician los 16 días de activismo en la materia. Lamentablemente, la situación de desigualdad, inseguridad, abuso y falta de reconocimiento a los derechos humanos de las mujeres y las niñas en nuestro país no ha logrado cambiar de forma considerable.

Como cada año, habremos de recordarnos lo importante que es fomentar el respeto al género femenino, ¿pero qué cambios verdaderos estamos dispuestos a emprender para dejar de ser ese gran obstáculo para que ellas gocen de una vida digna y libre de violencia? Por supuesto, opino de forma generalizada, con plena conciencia del rol que juega la figura del hombre en la construcción histórica de la desigualdad por razón de género.

Y es que el primer aprendizaje es entender que los hombres no podemos hablar de violencia, desigualdad y discriminación de la misma forma que las mujeres, quienes llevan décadas padeciendo las peores expresiones y obstáculos en ese sentido. Hay que opinar desde el lugar que ocupamos y actuar desde el papel que jugamos ante este problema.

Al respecto, no está de más señalar que el concepto de “nueva masculinidad”, surgido hace algunos años, tiene que ver con el “despertar” de muchos hombres y la necesidad de la sociedad de crear condiciones para una convivencia igualitaria entre los géneros masculino y femenino.

Es así como el concepto tradicional de masculinidad, antropológicamente asociado a la fuerza, la rudeza, la firmeza de no doblegarse ante la influencia de los sentimientos y las emociones, entre otras cuestiones, encuentra la oportunidad de transformarse para lograr una relación más armónica entre hombres y mujeres.

No debemos olvidar que gran parte de las características que nos definen como sociedad no son más que una construcción cultural formada a lo largo de la historia, lo que las hace perfectamente modificables. La prueba está en que las sociedades actuales no son las mismas, no interactúan ni viven de la misma forma que las sociedades de hace un siglo y así sucesivamente.

En ese sentido, si el contexto cambia y, con ello, la historia se vuelve a escribir, transformar aquellos patrones de masculinidad y machismo que resultan un obstáculo para el bienestar y el desarrollo social, personal, económico y profesional de las mujeres y las niñas es, evidentemente, posible.

Hace un par de días, el Gobierno de la Ciudad de México inició las actividades por la Semana de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, recordando que se cumplen tres años desde que se emitió la declaratoria de Alerta por Violencia contra ellas en la capital del país.

Nuevamente, siguen siendo ellas las afectadas y las menos responsables de la existencia del machismo y la violencia de género, las únicas verdaderamente activas e interesadas en erradicar ese problema, aun cuando lograrlo no está totalmente en sus manos.

Entonces, ¿dónde quedamos los hombres?, ¿cuál será y cuándo comenzará a dar frutos nuestra contribución para resolver ese problema que, como género, hemos asentado a lo largo de la historia, dejando que sean ellas quienes lleven las consecuencias sobre sus hombros? Es por ello que, en el marco de este día, nos invito a todos a sumarnos al aprendizaje y la práctica de nuevas masculinidades que permitan que la historia cambie en favor de nuestras parejas, hijas, madres, hermanas, amigas, vecinas y todas las mujeres en general.

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