Todo lo que lastima sin sentido a los animales debe ser erradicado
Hace un par de días tomé la decisión de retirar del Congreso capitalino el proyecto de la nueva ley de protección y bienestar animal que tanto incomodó a algunos grupos políticos y empresariales. Desgraciadamente, a pesar de ser unos cuantos, están en una situación ...
Hace un par de días tomé la decisión de retirar del Congreso capitalino el proyecto de la nueva ley de protección y bienestar animal que tanto incomodó a algunos grupos políticos y empresariales. Desgraciadamente, a pesar de ser unos cuantos, están en una situación de poder que les permitió mover los hilos correctos para lograr el cometido de bloquear totalmente este proyecto.
Es una lástima que el desprecio que han desarrollado hacia mi persona haya escalado al grado de obstaculizar un proyecto visionario e innovador que pondría a la Ciudad de México a la vanguardia en materia de protección y bienestar animal.
La nueva ley de protección y bienestar animal, que contó con la participación de prácticamente todos los actores políticos, del gobierno y de la sociedad civil, así como con la colaboración de especialistas, académicos e investigadores, no pasará de ser más que un intento, debido al ego y el protagonismo de algunos, al igual que los intereses mezquinos de otros.
Quienes se encargaron de desprestigiarla construyendo toda una estrategia para difundir información falsa a través de medios de comunicación, plataformas digitales e incluso mediante folletos impresos, lograron su objetivo de crear una opinión muy negativa respecto a ella y hacia mi persona, pero serán recordados como los verdaderos causantes de que la Ciudad de México haya perdido la oportunidad de dar un gran paso y colocarse como una ciudad innovadora en materia de derechos y protección a los animales.
Es claro que hubo mucho tiempo y recursos invertidos en la campaña de desprestigio que llevó a la cancelación del proyecto, lo cual muestra claramente que quienes estuvieron detrás de ella son personas con un amplio poder, pues, pese a todo intento por informar acerca de los beneficios y las bondades que ofrecía para garantizar el trato digno y respetuoso a los animales, nunca pudimos contra la gran maquinaria que echaron a andar en su contra.
Tan es así, que la propia jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, por razones que desconozco, de la noche a la mañana emitió una postura pidiendo prolongar su discusión por más tiempo, lo cual, aunque respeto, no comparto y me sorprende, pues no está por demás recordar que esta ley se originó y fue anunciada desde el propio gobierno de la ciudad, y en su revisión participaron varias dependencias gubernamentales que le dieron su aprobación. Lo más seguro es que nadie en el gobierno le informó de estos importantes antecedentes, pero debemos ver hacia adelante y seguir trabajando con ellos por los animales, porque su participación es muy valiosa e importante.
La realidad es que, haya venido de donde haya venido la razón que logró detener el proyecto, lo más triste ha sido experimentar la impotencia de saber que, en nuestra ciudad, el egoísmo, la avaricia y los intereses económicos pueden pasar fácilmente por encima de los valores y la ética. Hoy, quienes no veían conveniente esta ley, sonríen, pues seguirán viviendo a costa del maltrato y la explotación animal, pero ello no quiere decir que han ganado, pues cada vez son más las personas convencidas de que nuestra sociedad necesita abandonar el pensamiento retrógrado y egocentrista que ha hecho que durante años el ser humano se sienta con derecho sobre la vida de otros seres sintientes.
Con humildad, reconozco que quienes creímos en este proyecto hemos perdido una batalla, pero eso no significa que dejaremos de luchar. En lo que a un servidor respecta, he encontrado un nuevo impulso para replantear la estrategia hasta lograr que todo aquello que lastima sin sentido a los animales y que no nos deja mejorar como sociedad, sea erradicado de nuestra vida cotidiana.
