Seguridad, base para la competitividad y el desarrollo

México cuenta con un potencial económico significativo, el cual, para ser aprovechado, requiere de estrategias sólidas y efectivas contra la violencia y la inseguridad, pues algunos estudios demuestran que donde hay mayor seguridad, hay mejor economía y progreso. La ...

México cuenta con un potencial económico significativo, el cual, para ser aprovechado, requiere de estrategias sólidas y efectivas contra la violencia y la inseguridad, pues algunos estudios demuestran que donde hay mayor seguridad, hay mejor economía y progreso.

La violencia y la inseguridad causadas por el crimen organizado no sólo impactan la vida diaria de los ciudadanos, son problemas que pueden limitar el desarrollo y la competitividad de algunas entidades, pues debilitan su capacidad para crecer y prosperar.

Uno de los impactos más directos de la inseguridad recae en la economía, pues ésta genera un ambiente de incertidumbre que desanima la inversión, tanto nacional como extranjera. Los empresarios se muestran reticentes a invertir en áreas donde sus activos no están seguros y donde sus empleados pueden estar en peligro. Esta falta de inversión resulta en menos oportunidades de empleo y crecimiento económico para la zona en cuestión.

Asimismo, la inseguridad incrementa los costos operativos de las empresas que deben destinar mayor gasto a cuestiones de seguridad privada, contratación de seguros más caros y pérdidas por robos y vandalismo, entre otros, que drenan sus recursos financieros. Estos costos adicionales pueden llevar a precios más altos para los consumidores y reducir la competitividad de las empresas mexicanas en el mercado internacional.

Por el contrario, una entidad más segura resulta atrayente ante empresas e inversionistas. Ejemplo de ello es la Ciudad de México, que se mantiene como la número uno en el ranking de competitividad estatal en nuestro país. La capital ocupa el primer lugar en captación de Inversión Extranjera Directa (IED), con más de 12 mil millones de dólares que representan 59 por ciento de la inversión extranjera en todo el país.

Esta entidad, pese a no estar en la lista de los territorios más inseguros en México, sigue esforzándose por avanzar en materia de protección ciudadana y combate a la delincuencia, logrando mejorar considerablemente los resultados.

De acuerdo con el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Pablo Vázquez Camacho, quien en el marco de la glosa del Sexto Informe de Gobierno de la entidad expuso ante el Congreso local el trabajo realizado por la dependencia, la percepción ciudadana en materia de inseguridad se encuentra en sus índices más bajos desde 2018, con una disminución de 31.4 puntos porcentuales.

Los delitos de alto impacto, como homicidios y robo de vehículo, han disminuido hasta en 64 por ciento desde 2019 a la fecha; mientras el combate a la delincuencia organizada ha dado frutos como la captura de 295 células criminales y la desarticulación de peligrosas estructuras delictivas.

Por el contrario, entidades como Zacatecas, Estado de México y Guerrero, que se ubican entre los territorios más inseguros, son también parte de la lista de estados con menores índices de competitividad. Y es que la inseguridad es un obstáculo significativo para el desarrollo y sus efectos recaen en todos los aspectos de la sociedad, desde la economía y el turismo hasta la educación y la salud.

Todas las entidades y sus habitantes merecen las mismas oportunidades de desarrollo y progreso, pero es fundamental que, de la misma manera en que la CDMX lo ha hecho, las demás emprendan esfuerzos hacia una estrategia integral más efectiva, apoyada en la capacitación continua de los cuerpos policiacos y acciones de prevención para la juventud, principalmente.

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