Retroceder en materia de bienestar animal no es una opción
Para nadie es secreto que el proyecto de Ley de Protección y Bienestar Animal que se analiza en el Congreso de la Ciudad de México ha levantado ámpula en diferentes sectores. Continuar el avance hacia el bienestar animal es un asunto ineludible que, indispensablemente, ...
Para nadie es secreto que el proyecto de Ley de Protección y Bienestar Animal que se analiza en el Congreso de la Ciudad de México ha levantado ámpula en diferentes sectores.
Continuar el avance hacia el bienestar animal es un asunto ineludible que, indispensablemente, requiere tanto de una legislación sólida como de la reflexión social. Sin alguno de esos dos factores, muy difícilmente se podrá alcanzar una convivencia verdaderamente armónica entre el ser humano y la naturaleza.
Para nadie es secreto que el proyecto de Ley de Protección y Bienestar Animal que se analiza en el Congreso de la Ciudad de México ha levantado ámpula en diferentes sectores. Uno de ellos es el sector de comerciantes y vendedores en mercados públicos, pues entre las acciones para garantizar la vida digna y el trato digno y respetuoso de las especies de vida animal, dicha ley contempla no permitir la venta de animales en esos sitios.
Cabe aclarar que la venta de animales vivos en la Ciudad de México está prohibida desde 2017, por lo cual esta prohibición no sólo se retoma, sino que también se fortalece al incluir también a mercados sobre ruedas, tianguis, bazares y similares que se instalen en la vía pública.
Todo ello derivado de las condiciones de hacinamiento e insalubridad en que se encuentran los animales a la venta en dichos espacios que la propia ciudadanía, en pro del cuidado y la defensa de los animales, ha evidenciado efectuando las denuncias que han llevado a la detección y atención de los actos crueles y negligencia en el trato y la tenencia de los ejemplares en venta.
Sin embargo, algunas organizaciones de pequeños comerciantes se han pronunciado contra el proyecto, argumentando que la prohibición fomentará el comercio de mascotas en el mercado negro, así como la corrupción y las extorsiones en ese entorno, sin considerar la necesidad impostergable de trascender hacia otras formas de ganarse la vida, que respeten a la naturaleza y todo lo que de ella deriva, lo cual incluye a los seres vivos no humanos.
Ante ello, deben saber que esta ley no contempla dejar atrás a nadie, sino sólo cambiar el paradigma sobre lo que implica el respeto a los animales.
El cambio social y cultural que ha llevado a la amplitud de consciencia en materia de bienestar animal comenzó hace muchos años en diferentes partes del mundo; nuestro país le ha entrado un poco tarde al tema y va a su propio ritmo, pero la velocidad con que lo logremos no es el aspecto más relevante, lo principal es actuar con ética y convicción en respeto a la vida y sus diferentes formas.
Por eso es que retroceder no es ni será nunca una opción. Ésta no es una ley regresiva, tal como algunos lo han venido afirmando, estamos en presencia de una nueva ley moderna, de avanzada, que estará a la altura de las mejores del mundo en materia de protección y bienestar animal.
La protección del medio ambiente y de los animales es una asignatura de la sociedad en su conjunto; es una corresponsabilidad en la que todas y todos debemos participar desde la parte que nos toca.
