Rescatar a la juventud de la violencia criminal

México pierde a centenares de sus jóvenes.

La violencia y la inseguridad derivadas de la presencia del crimen organizado en nuestro país se han posicionado como una de las principales amenazas para la juventud mexicana sin que, hasta ahora, ninguna administración haya logrado frenar tal situación. Así, cada año, México pierde a centenares de sus jóvenes en manos de la delincuencia organizada, que se está apoderando de las generaciones de hoy, poniendo en riesgo la esperanza del mañana.

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El caso de los cinco jóvenes desaparecidos en Lagos de Moreno, Jalisco, que presuntamente fueron asesinados en condiciones atroces, es reflejo de los niveles de crueldad e inseguridad a los que han llevado estos grupos.

Lo que está pasando en Jalisco está totalmente fuera de control y la falta de contundencia por parte de las autoridades locales, solamente fortalece esa situación. Pero Jalisco es sólo un ejemplo, pues desde hace varios años el país entero sufre situaciones de violencia e inseguridad alarmantes, como nunca antes, a causa del crimen organizado y el narcotráfico y, entre los principales afectados, están los jóvenes.

De acuerdo con información del Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad Infantil (IGME), en 2021 murieron en nuestro país poco más de 26 mil adolescentes y jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, lo equivalente a 12 por cada mil, aproximadamente, siendo el homicidio una de las principales causas de deceso entre los varones. Los datos del IGME exponen que la mortalidad juvenil en México ha ido en aumento desde 2006.

Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) registró un total de 7 mil 84 muertes de adolescentes de entre 12 y 17 años, en el mismo 2021, lo que, al hacer un cruce con las estimaciones de la ONU, significaría que la mayor pérdida de vidas humanas entre la juventud se ubica en las edades de 18 a 24 años.

Al respecto, la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) coincide en que las estadísticas van en aumento y que, entre las principales causas de muerte de varones, en el rango de edad reportado por el Inegi, está el homicidio asociado a los altos índices de violencia. Asimismo, entre las entidades con mayores cifras en la materia se ubican estados como Guanajuato y Zacatecas.

La violencia criminal está terminando con la esperanza y la vida de los jóvenes mexicanos y ya no basta con declarar la lucha contra el narco, con invertir en cuerpos de seguridad, armas y equipamiento ni con enviar al Ejército a las calles. La verdadera necesidad está en la reparación del tejido social, pues estamos hablando de mexicanos que matan a otros mexicanos, de hombres que desaparecen y torturan a otros hombres, de fosas clandestinas que se llenan de cuerpos sin vida en diferentes comunidades a lo largo y ancho del país, sin que nadie “vea”, “diga” o “haga” nada.

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Ésas son cuestiones altamente asociadas a la ausencia de valores y a la falta de participación social, nicho donde el crimen organizado ha penetrado a un grado que, para desterrarlo, es necesario trabajar en la recuperación de los valores, el fomento de la convivencia social armónica entre individuos y comunidades, en el combate a la exclusión y la desigualdad, y en abordar la violencia desde un enfoque sociológico. Sólo así estaremos más cerca de encontrar una solución de fondo para rescatar a la juventud de la violencia criminal.

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