Recuperar, innovar y prosperar: el gran reto educativo
Nuestro país tenía el reto de elevar la calidad educativa previo a la pandemia y ésta, que aún está presente, no sólo ha agudizado esa añeja situación, sino que también ha generado pérdidas significativas de aprendizaje en los niños y jóvenes en edad escolar y ...
Nuestro país tenía el reto de elevar la calidad educativa previo a la pandemia y ésta, que aún está presente, no sólo ha agudizado esa añeja situación, sino que también ha generado pérdidas significativas de aprendizaje en los niños y jóvenes en edad escolar y nos ha obligado a reconocer nuevas necesidades para la recuperación del sector con ayuda de la digitalización, todo lo cual intensifica el reto.
Al combate a los altos niveles de deserción escolar y la pérdida de oportunidades para los niños y jóvenes debido a las bajas en el ingreso económico familiar tras la pandemia, se suman nuevas necesidades, como invertir en tecnología, infraestructura, conectividad y capacitación para ponerse al día, pues es claro que, después de la pandemia, no se puede volver atrás. Sería un gran error conformarse con volver a los viejos y casi obsoletos sistemas educativos que imperan en el país.
Hace algunos días se llevó a cabo el seminario internacional Educación para el siglo XXI en América Latina y el Caribe: prosperar, competir e innovar en la era digital, coordinado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a fin de poner sobre la mesa acciones para el desarrollo de modelos de educación híbrida para los países de la región, combatiendo la brecha digital existente entre los países iberoamericanos, y en donde las ideas estuvieron centradas en el uso de tecnología para superar los retos en educación.
Queda claro que América Latina es una región de desigualdades, con amplios problemas de conectividad y acceso, sobre todo en zonas rurales y regiones apartadas, donde, de acuerdo con datos del BID, al menos 77 millones de personas no tienen acceso a internet de calidad.
A la lista de pendientes, como disminuir los índices de analfabetismo, deserción, falta de acceso y calidad educativa, hay que sumar el reto de renovar los modelos educativos y hacerlos híbridos, con la incorporación de nuevas tecnologías, garantizar el acceso igualitario y capacitar tanto a estudiantes como a docentes y personal educativo. Algo que, para nuestro país, no será sencillo.
Por ejemplo, aunque no hay números actuales que precisen con exactitud las cifras de deserción y necesidades a nivel escolar, desde el inicio de la pandemia hasta el ciclo recién concluido, existen algunos acercamientos, como el informe Experiencias de Comunidades Educativas en el Contexto de la covid-19 y la Estrategia Aprende en Casa, que exponen que, en 2020, uno de cada cuatro menores no pudo acceder a la tecnología, a pesar de los programas educativos a distancia, debido al bajo ingreso monetario.
Hoy más que nunca es preciso RECUPERAR a todos los estudiantes que han abandonado sus estudios, así como la pérdida de habilidades y conocimiento en general; INNOVAR en mejores modelos educativos con ayuda de la tecnología y PROSPERAR hacia la eliminación de la brecha educativa por falta de recursos y oportunidades.
Es preciso entender que la transformación digital de la educación no es cosa de vanguardia ni un lujo de los países más desarrollados, sino una verdadera necesidad frente a la cual ya estábamos parados y hacia la cual la pandemia nos arrojó con más fuerza.
