¿Por qué fue mejor no incluir las corridas de toros en la nueva ley?

Uno de los aspectos más cuestionados por parte de organizaciones y animalistas en torno al proyecto de la nueva Ley de Protección y Bienestar Animal de la Ciudad de México, que pronto discutiremos en el Congreso de la Ciudad de México, es la ausencia de la prohibición ...

Uno de los aspectos más cuestionados por parte de organizaciones y animalistas en torno al proyecto de la nueva Ley de Protección y Bienestar Animal de la Ciudad de México, que pronto discutiremos en el Congreso de la Ciudad de México, es la ausencia de la prohibición de las corridas de toros dentro de la misma, pero, independientemente de los cuestionamientos y los comentarios, fue lo mejor y quiero explicar por qué.

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La nueva Ley de Protección y Bienestar Animal es un proyecto vanguardista y visionario realizado con el esfuerzo, el conocimiento y la experiencia de diversos especialistas y organizaciones que, en síntesis, comprende una serie de normas para mejorar las acciones en materia de tenencia, atención, cuidado y respeto a la vida y la salud de los seres vivos no humanos, del mismo modo en que especifica y fortalece la acción de las autoridades en la materia.

Y, aunque es cierto que lograr la prohibición de las corridas de toros representaría un gran paso para el bienestar animal, también es del dominio público que existen grupos de mucha influencia política y económica que se han dedicado a bloquear el tema en diversas ocasiones, sin que los esfuerzos que muchos hemos invertido durante años para terminar con el maltrato al interior de las plazas de toros puedan dar buenos frutos.

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Por eso se tomó la decisión de no incluir el tema de los toros en el proyecto, pues hacerlo sólo hubiera asegurado el bloqueo absoluto de esta nueva ley que tantos beneficios incorpora. Es decir, decidimos avanzar en el bienestar animal en lo que más se pudiera y no frenar ese gran esfuerzo conjunto realizado por tantas personas y organizaciones en la creación de una ley moderna.

Se ha dicho que lo hicimos para beneficiar a los taurinos, pero no hay manera de que eso sea verdad y quien asegure lo contrario, que lo pruebe. Mi convicción personal y la de mi partido en contra de las corridas de toros es conocida desde hace muchos años y se mantiene. Simple y sencillamente lo hicimos para evitar cambiar lo más por lo menos.

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Cabe señalar que por ahí se ha mencionado que la suspensión definitiva que se aplicó a la Plaza México, por la cual no han podido realizarse corridas de toros, corre peligro, lo cual también es mentira. La prohibición que ya se decretó no corre ningún riesgo y no hay sustento para afirmar lo contrario.

La Ley de Amparo no menciona dentro de las causales de improcedencia o sobreseimiento la emisión de una nueva ley como ésta que discutiremos en el mes de febrero y por eso la suspensión definitiva de las corridas de toros en la Plaza México no sólo se mantendrá, sino que estoy seguro que muy pronto, por una u otra vía, se prohibirán definitivamente.

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Pero cuando la voluntad tiene el objetivo de destruir, toma todo lo que está a su alcance y, lo que no, lo construye con saña para lograr su objetivo. Para una mala voluntad, todo es negativo, es malo si se hace algo y, si no se hace, también. Afortunadamente, son más las buenas voluntades y, unidos, quienes las portamos, lograremos destacar lo positivo de esta nueva ley (que es mucho), y avanzar en todo lo que se pueda.

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