¿Por qué deberíamos preocuparnos por la economía informal?
Desde hace muchos años y hasta la fecha, el comercio informal se ha mantenido como una fuente de empleo para muchas personas en la Ciudad de México, debido a que en él se encuentra una alternativa “rápida” y “más sencilla” para obtener ingresos. Sin embargo, es ...
Desde hace muchos años (y hasta la fecha), el comercio informal se ha mantenido como una fuente de empleo para muchas personas en la Ciudad de México, debido a que en él se encuentra una alternativa “rápida” y “más sencilla” para obtener ingresos.
Sin embargo, es preciso centrar esfuerzos para que los cientos de comercios informales que existen en la capital del país transiten hacia la formalidad, pues de ello depende el progreso, no sólo de los trabajadores informales, sino de la ciudad entera, ya que un mayor sector informal implica un menor crecimiento de la economía de la ciudad, país o región en cuestión.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México, 31.3 millones de personas de 15 años y más se encuentran en el empleo informal, lo que representa 56.2% de la población ocupada. De la población de 15 y más años ocupada en el empleo informal, 48.8% (15.3 millones) forma parte del sector informal.
Según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), en la Ciudad de México existen alrededor de dos millones de personas que se encuentran en el mercado informal, cifra que representa 49% del total de personas ocupadas en la capital del país, que es aproximadamente de 4.1 millones. En ese sentido, no hay que perder de vista que la informalidad puede ser, al mismo tiempo, la cura y la enfermedad de quienes la practican, pues, así como representa una respuesta a la falta de oportunidades y empleo, también representa una serie de desventajas, debido a que una actividad no regulada difícilmente puede acceder de manera óptima a los sistemas de prestaciones y servicios que otorga el gobierno en apoyo a las actividades productivas, ni a los sistemas de créditos para negocios, todo ello sin considerar que los comercios informales están más expuestos al abuso de la delincuencia y la falta de protección judicial.
Asimismo, la actividad comercial informal representa un problema para el resto de la sociedad y el Estado, considerando que la mayoría de ellas se desarrolla en la vía pública y hasta en el transporte público, los cuales se ven invadidos y congestionados por el ambulantaje, poniendo en riesgo la circulación de las personas y el paso de los vehículos.
De igual manera, representa un obstáculo para el comercio establecido, que encuentra en el ambulantaje una forma de competencia desleal, pues la propia Cámara Nacional de Comercio capitalina ha expuesto que el comercio informal ha contribuido a la quiebra de más de tres mil 500 negocios en los últimos tres años, lo que se ha traducido en la pérdida de más de 15 mil empleos formales.
Las cifras indican que, además de los esfuerzos realizados para regular el ambulantaje, se requieren acciones integrales y de voluntad política por parte de las autoridades de los tres órdenes de gobierno. En el caso particular de la Ciudad de México, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, ha manifestado sus intenciones de mantener el diálogo entre gobierno y comerciantes, tanto del sector ambulante como establecido, para lograr acuerdos que beneficien a todas las partes. Como parte del apoyo para respaldar a quienes se dedican al comercio informal, se pretende el acceso a microcréditos para que puedan poner un negocio establecido, o bien, inscribirse a los programas sociales que ofrece el gobierno capitalino.
Acciones como ésas pueden contribuir a que los comerciantes de la vía pública cuenten con las condiciones necesarias para desarrollar sus actividades económicas de manera ordenada y formal, pero no hay que perder de vista que el problema va más allá de la solución inmediata e incluso de un periodo de gobierno; es preciso sentar las bases mediante leyes robustas que permitan dar continuidad a las acciones contra la informalidad, pues sólo así se logrará evitar que, en el futuro, más personas, ávidas de mejores oportunidades y empleo, vuelvan o se incorporen al comercio irregular
