Por paseos caninos seguros y libres de maltrato

La preocupación por el bienestar de los animales de compañía ha crecido considerablemente con el paso del tiempo; por ejemplo, cada vez son más las personas que se preocupan porque su compañero canino tenga una mejor calidad de vida.Derivado de ello, el servicio de ...

La preocupación por el bienestar de los animales de compañía ha crecido considerablemente con el paso del tiempo; por ejemplo, cada vez son más las personas que se preocupan porque su compañero canino tenga una mejor calidad de vida.

Derivado de ello, el servicio de paseo de perros ha mostrado mucho crecimiento, sobre todo en años recientes, pero, como toda actividad o trabajo, ésta no se encuentra exenta de enfrentarse a complicaciones, por lo que es necesario sentar las bases para su regulación con el objetivo de dar mayor certeza, tanto a los paseadores como a los tutores o responsables de los animales.

Si bien es cierto que muchos paseadores de perros realizan su actividad de manera seria y profesional, también se han presentado casos de abuso y negligencia por la falta de preparación para reaccionar ante alguna dificultad en el marco de dicha labor.

Hay prestadores del servicio que pasean hasta con más de una decena de caninos al mismo tiempo y, ante la falta de capacitación y regulación, se han presentado problemáticas, como entregar a los animales con lesiones o bien, haberlos extraviado, entre otras, lo que, además de quedar impune, muchas veces se traduce en el aumento de animales en situación de calle.

De igual manera, surgen otras problemáticas, como el aumento de contaminación urbana por heces fecales pues, pese a recibir un ingreso considerable, algunos paseadores no invierten el tiempo y los elementos pertinentes para hacerse cargo de los desechos de los animales que pasean.

Cabe mencionar que, de acuerdo con el sitio paseaperros.com, las personas que ofrecen su servicio cobran entre 40 y hasta 300 pesos por paseo, por cada perro e, incluso, hay quienes estiman que un paseador puede ganar hasta 7 mil pesos mensuales y, aunque el costo por el servicio es muy variable, en muchas ocasiones es mayor que el salario mínimo.

Pero, desafortunadamente, el paseo de perros es una actividad no regulada, no sólo en la Ciudad de México, sino en todo el país. Aún son pocas las ciudades del mundo que han realizado esfuerzos por regular dicha actividad a fin de garantizar que se dé en pleno cumplimiento de las normas de bienestar animal.

En la capital del país, la Ley de Protección a los Animales señala que los “establecimientos, instalaciones y prestadores de servicios que manejen animales deberán estar autorizados para tal fin y deberán cumplir con esta ley, su reglamento y las normas oficiales mexicanas aplicables, las normas ambientales y las demás disposiciones jurídicas aplicables”.

En este contexto, resulta clara la necesidad de regular dicha actividad y lograr que las personas paseadoras de perros estén capacitadas y cuenten con experiencia en el trato de animales, por lo que he presentado una propuesta legislativa ante el Congreso de la Ciudad de México para incluir en la Ley de Protección a los Animales los conceptos de “paseador de perros” y “paseo de perros”.

La propuesta buscará, además, facultar a la Agencia de Atención Animal (Agatan), a fin de ser la encargada de implementar y administrar un padrón de las personas físicas y morales que se dedican a esta actividad, así como de su capacitación y de emitir los lineamientos para la correcta ejecución de esta importante labor.

El interés creciente por la protección y el bienestar de los seres vivos no humanos es señal de nuestro avance como sociedad, lo cual es digno de celebrarse, pero también es razón para seguir trabajando a fin de que toda actividad relacionada con el manejo y cuidado de estos seres se realice con seguridad y sin maltrato.

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