Por la economía circular en la industria de la construcción

La industria de la construcción representa un elevado costo ambiental para el planeta, pues, además de ser la principal consumidora de recursos en el mundo, los residuos que se generan derivado de las construcciones tienen efectos contaminantes en el agua, la tierra y el ...

La industria de la construcción representa un elevado costo ambiental para el planeta, pues, además de ser la principal consumidora de recursos en el mundo, los residuos que se generan derivado de las construcciones tienen efectos contaminantes en el agua, la tierra y el aire, lo que hace indispensable mejorar los procesos de manejo, disposición y reciclaje de los mismos.

Se estima que el 40% de la energía total y el 30% de las emisiones de CO2 provienen de esa industria. Asimismo, la mala disposición de los residuos que genera impacto en el entorno, en la salud de los ecosistemas e, incluso, en la salud humana.

Esto representa un riesgo, tanto para las sociedades actuales como para las futuras, pues, de acuerdo con el Informe Mundial de Ciudades 2022 de ONU-Habitat, la población urbana existente continúa creciendo, particularmente en los países con menor ingreso, donde se estima que crezca del 56% del total global en 2021 al 68% para 2050.

Con ello, aumentará la demanda de vivienda, infraestructura para servicios y transporte, al mismo tiempo que la contaminación asociada a los procesos para satisfacerla, por lo que urge la adopción de medidas sustentables que permitan mitigar el impacto ambiental a fin de evitar que se traduzca en un obstáculo para la calidad de vida de las personas.

Actualmente, países como Alemania, España y Bélgica se encuentran a la vanguardia en el tratamiento y aprovechamiento de residuos asociados a la industria de la construcción, con procesos de reciclaje que maximizan el aprovechamiento de los recursos disponibles y reducen el consumo de recursos naturales. En España, por ejemplo, se recicla hasta el 30% y en otros lugares como Taiwán y Japón el 80 y el 97%, respectivamente.

Para que el crecimiento de las ciudades siga su curso de acuerdo a la demanda, pero sin representar una amenaza a la calidad de vida, es preciso adoptar enfoques ecológicos que involucren, tanto a la industria como a las instituciones de la administración pública y a la sociedad en general.

En lo que respecta a la Ciudad de México, que tiene todas las posibilidades de crecer y proyectarse como una de las urbes más importantes del mundo, propuse ante el Congreso local un paquete de reformas a la Ley de Residuos Sólidos, la Ley Ambiental de Protección a la Tierra, la Ley de Obras Públicas, la Ley de Desarrollo Urbano y la Ley Orgánica de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la entidad, para mejorar las acciones de reciclaje y disposición final de los residuos derivados de la construcción y demolición de estructuras.

Con ello, todas las personas que realicen obras de construcción estarían obligadas recolectar y transportar los residuos generados por su obra a las plantas de reciclaje autorizadas por la Secretaría de Medio Ambiente. Además, en toda obra, ya sea pública o privada, se deberán utilizar materiales reciclados de la propia industria de la construcción, en un porcentaje mínimo del 35%; y, finalmente, para garantizar que todo se realice conforme lo marque la legislación aplicable, los cuerpos policiales, en coordinación con las autoridades ambientales, deberán vigilar las acciones de disposición final de los residuos.

Básicamente, se trata de incorporar un modelo de economía circular que permita seguir el curso del crecimiento de nuestra ciudad, aprovechando al máximo los residuos de la construcción, fomentando el reciclaje para disminuir la contaminación por basura, mejorar el cuidado de la naturaleza y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y dejar de extraer materia prima virgen que también daña los ecosistemas. En pocas palabras, se trata de maximizar la utilidad de los recursos disponibles, reduciendo el consumo de los recursos naturales, para que el crecimiento de la ciudad deje de ser una amenaza para el medio ambiente.

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