Océanos más saludables para aprovechar al máximo su potencial

Hace algunos días, la Organización de las Naciones Unidas anunció la adopción del primer tratado para proteger los océanos, un acuerdo internacional que, además de incentivar la conservación de estos ecosistemas, representa una oportunidad para el impulso de la ...

Hace algunos días, la Organización de las Naciones Unidas anunció la adopción del primer tratado para proteger los océanos, un acuerdo internacional que, además de incentivar la conservación de estos ecosistemas, representa una oportunidad para el impulso de la economía azul.

Si bien el concepto de sostenibilidad para el aprovechamiento responsable de los ecosistemas marinos ya se aplica en el marco de los acuerdos internacionales, la economía azul aporta un nuevo enfoque a dicho aprovechamiento, a fin de motivar el desarrollo de las poblaciones a través de la gestión ecológica, económica y social de los recursos marinos y las actividades que se desarrollan (y otras que pueden desarrollarse) a partir de ellos.

La economía azul puede contribuir a generar fuentes de empleo, combatir el hambre y la pobreza en las ciudades y comunidades, detonar el turismo, combatir la degradación de los recursos oceánicos y apoyar el desarrollo económico, mientras se aplican estrategias para mantener mares, océanos y afluentes saludables.

Cabe señalar que, de acuerdo con información del Banco Mundial, los océanos aportan 1.5 billones de dólares anuales a la economía mundial y se espera que la cifra se duplique para el año 2030.

Desafortunadamente, el cambio climático es una gran amenaza para la salud de los océanos en todo el mundo y un obstáculo para el desarrollo de su potencial económico. El aumento de la temperatura del nivel del mar y de los valores de acidificación conducen a la pérdida de especies y a la reducción de las capacidades de los servicios ambientales que brindan.

Por lo tanto, es preciso canalizar esfuerzos para la creación de infraestructuras adecuadas, transportes marítimos menos contaminantes, innovación para la gestión de recursos, realizar actividades extractivas sustentables y sostenibles, combatir la contaminación y degradación de los recursos oceánicos, incentivar la participación social y optimizar las estrategias de gestión.

De ahí la importancia de acuerdos globales como el Tratado de altamar, adoptado recientemente por los miembros de la Organización de las Naciones Unidas, del cual México es parte, cuya meta es establecer el 30% de los océanos del mundo como áreas protegidas, destinar más recursos e inversión para la conservación marina y acrecentar los esfuerzos internacionales para la conservación y protección de estos ecosistemas, pues, para seguir aprovechando su gran valor y potencial, es preciso garantizar primero su salud.

Temas: