Las manifestaciones por la paz están generando más violencia

La imagen más honesta y más dura del conflicto entre Israel y Palestina, no se encuentra en los debates en redes ni en las protestas, sino en la fila interminable por una bolsa de harina. No se trata de encontrar culpables, pero la realidad es dura: según organismos ...

La imagen más honesta y más dura del conflicto entre Israel y Palestina, no se encuentra en los debates en redes ni en las protestas, sino en la fila interminable por una bolsa de harina. No se trata de encontrar culpables, pero la realidad es dura: según organismos humanitarios, como el Comité Internacional de la Cruz Roja y agencias de la ONU, alrededor de 80% de la población de Gaza depende de la ayuda internacional, en un territorio donde la falta de combustible, agua potable y hospitales ha vuelto de la sobrevivencia una tarea diaria.

Aunque hoy el conflicto es principalmente político y territorial, sus raíces se hunden en relatos antiguos y principios religiosos que, por siglos, han alimentado la disputa. Sin embargo, de poco sirve ahora repasar la historia, la urgencia es humanitaria.

El impacto social ha traspasado fronteras. Por ejemplo, en Europa y Asia, multitudes han pedido alto al fuego con jornadas tensas y arrestos masivos en ciudades como Londres y Roma, y en las universidades en Estados Unidos se han vivido meses de protestas por la paz. Pero existe un dato muy preocupante: las naciones y los pueblos de todo el mundo, peligrosamente están comenzando a tomar partido y se están polarizado.

México no es la excepción. Marchas por Palestina han recorrido la capital del país exigiendo rompimientos diplomáticos y reclamando conciencia ante el sufrimiento de civiles. De igual manera, sectores de la comunidad judía han realizado concentraciones para repudiar el terrorismo y llamar a la liberación de rehenes. Pero no todas las protestas han derivado en lo pacífico, pues el pasado 2 de octubre, en la marcha de los estudiantes se incorporaron consignas sobre Gaza y la jornada terminó con enfrentamientos y detenciones. Y éste es el punto al cual quiero llegar: el dolor ajeno también está dividiendo a nuestra sociedad.

Yo siempre he estado total y completamente a favor de la paz y del respeto a los derechos humanos y es precisamente por ello que quiero invitar a la reflexión en cuanto al modo en que protestamos y debatimos, porque defender una causa justa no justifica convertir las calles o las redes sociales en un altavoz de odio.

Todas las personas tenemos el derecho de manifestarnos y protestar, pero con responsabilidad, cuidando nuestras palabras y el mensaje que queremos dar para no generar violencia. Pero en este caso en particular, creo que el discurso pro Palestina está provocando un ambiente antisemita que está dañando a la comunidad judía en México. El miedo y la inseguridad, lamentablemente están haciendo presa de ellos que nada tienen que ver con aquel conflicto en Oriente Medio.

No es mi intención defender a nadie, pero, en honor a la verdad, debo decir que la gran mayoría de la comunidad judía en México ha contribuido mucho al desarrollo de este país y dicha realidad no desaparece por el conflicto en aquella parte del mundo. No digo que otras naciones no hayan hecho lo mismo, pero caer en señalamientos de odio contra todo el pueblo judío es muy peligroso. Ninguna causa justa se sostiene con prejuicios y la brújula siempre debe ser la defensa de la dignidad humana. Si permitimos que el debate parta de estigmas y siga la vía de la división, sólo conseguiremos abriendo la puerta a la discriminación y a la inseguridad para personas y grupos que no son responsables de las decisiones de un gobierno establecido a miles de kilómetros de aquí. La frontera entre las palabras de odio y la agresión es muy delgada y se está comenzando a rebasar. Debemos parar.

Pedir alto al fuego, diálogo, acceso a la ayuda y rendición de cuentas por violaciones graves a derechos humanos, no debe provocar división ni más violencia. Si en México logramos que la defensa de ideales no fracture la convivencia ni ponga en riesgo a ninguna comunidad, estaremos enviando un mensaje poderoso: en tiempos de guerra, aquí elegimos la paz para todas y todos.

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