La importancia de la educación para el respeto a todos los seres vivos
Históricamente, los animales han sido tratados como una posesión. Se establecía así en el Derecho Romano y en muchos países como Alemania, Australia, Suiza, Francia, Portugal, República Checa, entre otros, que antiguamente incluían en su legislación la definición ...
Históricamente, los animales han sido tratados como una posesión. Se establecía así en el Derecho Romano y en muchos países como Alemania, Australia, Suiza, Francia, Portugal, República Checa, entre otros, que antiguamente incluían en su legislación la definición de animal como objeto y no como un ser con capacidad de sentir.
Actualmente, ese pensamiento ha ido cambiando y diversos países, como Francia y Portugal, han modificado sus leyes para reconocer a los animales como seres sintientes y con derechos, y han implementado diversas acciones para su bienestar y protección.
Francia, por ejemplo, ha establecido que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad; y Portugal estableció una fórmula similar a la declaratoria de los animales como seres vivos sensibles, y algo similar pasa en otros países dentro del territorio europeo.
En lo que respecta a Latinoamérica, en la mayor parte de los países, los animales siguen siendo considerados legalmente como objetos o cosas, sin embargo, hay casos particulares de avance en materia de bienestar animal, como Argentina, donde existen leyes para garantizar una vida digna para los animales y el país sigue trabajando en diversos proyectos de ley para proteger a los seres vivos no humanos de actos de maltrato y crueldad.
Uno de los países pioneros en reconocer a los animales como sujetos de derechos es Brasil, ya que, derivado del caso del chimpancé Suiza, que fue reconocido como un ser sintiente y, por lo tanto, sujeto de derechos, garantizando su protección, se incluyó en la Constitución brasileña una mención expresa a la protección animal en la que quedan prohibidas las prácticas que ponen en riesgo a los animales.
Y, finalmente, en lo que respecta a nuestro país, en los últimos años se han aprobado varias leyes locales relativas a la protección animal desde diferentes aristas. En el caso particular de la Ciudad de México, el artículo 13 de la Constitución Política establece el reconocimiento “a los animales como seres sintientes y, por lo tanto, deben recibir trato digno”. En esta misma línea, varios estados han reformado sus códigos penales para sancionar las conductas de abandono, maltrato y crueldad animal, lo cual, tristemente, no ha servido mucho para erradicar dichos actos.
Y es que las cifras no mienten: la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México ha recibido, al menos, 4 mil 85 denuncias en lo que va de 2022, de las cuales el 53.14% corresponden a maltrato animal. Y cabe señalar que en agosto de 2022 se obtuvo la primera sentencia condenatoria por maltrato animal, cuya sanción fue de 2 años y 1 mes, multa de 76 mil pesos, además de no poder recuperar a sus animales ni volver a tener perros y gatos bajo su resguardo. Ahora bien, una coincidencia entre la mayoría de los países que promueven el bienestar animal es la importancia de la educación para el respeto a los seres vivos. La propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) establece en la Agenda 2030 distintas metas, entre las que se incluye la educación para todos, con diversos propósitos, entre los que está el cuidado al medio ambiente, entendiendo como parte de ello a los animales.
En ese sentido, hace unos días presenté en el Congreso capitalino una iniciativa para establecer la obligación de impartir educación sobre el cuidado y la protección de los animales como seres sintientes a las y los alumnos de todos los niveles educativos de la entidad, pues el bienestar animal y el reconocimiento de los animales como seres sintientes pueden parecer conceptos nuevos, no obstante, estamos a tiempo de fortalecer la conciencia social y contribuir a la disminución de la violencia hacia los seres vivos.
