La guerra por el agua

Se tienen registrados mil 298 conflictos relacionados con el agua en diferentes partes del mundo, de los cuales, al menos 19, han ocurrido en México

La escasez de agua es un reto que está enfrentando a las sociedades. Este problema global está entre uno de los más relevantes dentro de la agenda contra la crisis medioambiental y en la lucha contra la carencia alimentaria; incluso, muchas regiones del mundo enfrentan guerras por la posesión del vital líquido y, en el nuestro, ya están presentes las diferencias.

De acuerdo con el Water Conflict Chronology, de la organización World Water, se tienen registrados, al menos, mil 298 conflictos relacionados con el agua en diferentes partes del mundo, de los cuales, al menos 19, han ocurrido en México. Y es que, como en toda crisis de escasez, ante la misma, el primer paso es el acceso controlado de aquello que está en juego y, así, poco a poco, se generan las fricciones hasta desencadenar un conflicto.

En este contexto, desde hace algunas semanas he comentado la importancia de establecer medidas para el uso y consumo de agua en nuestro país, a fin de evitar que otras ciudades se sumen a la lista encabezada por Monterrey, donde se ha tenido que llegar a medidas extremas, como la dosificación intermitente, a fin de abastecer a la población.

Y, debido a dicha situación, hace algunos días el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que no se permitiría más la producción de cerveza en el norte del país, sugiriendo el traspaso de la industria cervecera hacia el sur, donde los problemas de escasez por recursos naturales son menores.

Como era de esperarse, el sector empresarial, encabezado por la Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León (Caintra), rechazó tal posibilidad y aseguró que seguirá produciendo en el norte del país, fundamentando su permanencia en su aporte a la economía y la generación de empleos, argumentos que no están en tela de juego.

No obstante, desde mi particular punto de vista, considero que las situaciones críticas requieren medidas extremas y urgentes y, asimismo, es preciso ceder hacia donde la urgencia lo demanda, es decir, el Presidente fue muy claro al exponer que no se trata de afectar al sector y mucho menos frenar la producción de cerveza, pues queda claro su aporte a la vida económica del país; el objetivo, más bien, radica en privilegiar el abasto del líquido a la población.

Es bien sabido que, tanto la industria refresquera como la cervecera, están entre aquellas que más agua consumen y, si bien durante años se han beneficiado de ese privilegio, hoy el contexto y las necesidades son distintas y es preciso ponerse de lado del planeta, pero, sobre todo, de las personas.

Y en esa parte coincido con el presidente López Obrador: no se pueden seguir dando permisos y concesiones en lugares con sequía y escasez de agua, pues sería absurdo continuar hasta agotar totalmente la posibilidad del recurso y sólo hasta entonces mudarse a otra región. Porque, cabe mencionar, ese efecto migratorio es el resultado que se origina tras el agotamiento de un recurso.

Es preciso tener en cuenta que, a medida que aumenta la población y el crecimiento de las ciudades, aumenta la demanda, no obstante, cada vez hay más sequías y menor capacidad de las fuentes de suministro. Este panorama, de acuerdo con los investigadores, aumenta la escala de conflictos potenciales por el agua.

  • El tema de la escasez nos compete a todos; no permitamos que, lo que hoy es una carencia, mañana se convierta en la guerra por el agua.

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