Grandes pasos hacia una ciudad más verde

Estamos amenazados por una triple crisis ambiental.

Las grandes urbes, al ser aquellas que albergan mayor cantidad de habitantes y ser epicentros de la actividad económica, son, al mismo tiempo, aquellas donde se presenta más consumo de recursos, como agua y energía, donde los problemas de contaminación, derivada de la industria, del uso del transporte y la acumulación de residuos, son más agudos y donde el crecimiento urbano tiene mayor impacto en la naturaleza.

De acuerdo con los expertos, actualmente, la humanidad está amenazada por una triple crisis ambiental derivada del calentamiento, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, de ahí que cada vez sean más las ciudades del mundo que suman, contra dicha crisis y sus efectos, la adopción de modelos de sostenibilidad y responsabilidad ambiental.

Grandes ciudades como Ámsterdam, Copenhague, Estocolmo, Berlín y Vancouver, por mencionar algunas, se han posicionado como ejemplos de sostenibilidad gracias a sus políticas públicas y estrategias, la mayoría de ellas enfocadas en la reducción de emisiones a la atmósfera, la transición a medios de movilidad no dependientes de combustibles fósiles, infraestructura para favorecer el uso de la bicicleta y la movilidad a pie, edificios e infraestructuras verdes y captación de agua de lluvia para su reutilización, entre las principales.

Las llamadas ciudades verdes o del futuro comparten el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, mientras transitan hacia formas de vida más sostenibles y, con orgullo debo decir, nuestra querida Ciudad de México se ha posicionado en la materia obteniendo diversos reconocimientos por sus avances en favor del medio ambiente.

Para dar un ejemplo: la CDMX ha sido dos veces ganadora (2019-2020 y 2021-2022) del One Planet City Challenge (OPCC), organizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), reconocimientos que, ediciones atrás, se han llevado urbes como París, Francia; Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y Vancouver, Canadá, por mencionar algunas.

Y es que, según datos de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México, sólo entre 2019 y 2023 se logró frenar la emisión de más de dos millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera, producto de las diversas políticas públicas y programas de mitigación y para una movilidad urbana más amigable con el medio ambiente.

Cabe señalar que, de acuerdo con los resultados del Quinto Informe entregado recientemente por la Secretaría de Movilidad (Semovi) al Congreso capitalino, en esta administración, más que en ninguna otra, se ha dado empuje a la integración de la bicicleta al sistema de movilidad, con el aumento de biciestacionamientos, la extensión de infraestructura y carriles para el uso de dicho transporte y la renovación y ampliación del sistema Ecobici como parte de la Red de Movilidad Integrada.

Por otra parte, se ha impulsado la electromovilidad en el transporte público, con la renovación de unidades de Metrobús y servicio RTP por unidades con certificación de bajas emisiones y la incursión de medios como el Cablebús. Ello, aunado al diseño urbano de nuestra ciudad, que la hace una urbe fácil de transitar a pie y que ha sido aplaudido por destacados urbanistas, como el estadunidense Jeff Speck.

Por otra parte, no se pueden dejar de lado otras acciones, como el incremento y mantenimiento de áreas verdes, la protección y rehabilitación de Áreas Naturales Protegidas, las normatividades para disminuir los plásticos de un solo uso y ejercer modelos de economía circular, los avances en materia de bienestar animal (que hoy mantienen a la capital del país como un ejemplo a nivel nacional e internacional) y de responsabilidad frente a fenómenos como el cambio climático, cuyo día de acción, por cierto, se conmemoró esta semana.

Todos ellos, hay que decirlo, se pueden considerar como grandes pasos hacia una ciudad más verde.

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