Garantizar una vida digna y plena para nuestros adultos mayores

En un país donde el envejecimiento poblacional es una realidad creciente, entender y responder a las necesidades de los adultos mayores es una cuestión de justicia social y de proyección hacia el futuro. Agosto, conmemorado en muchos países como el mes de la vejez, ...

En un país donde el envejecimiento poblacional es una realidad creciente, entender y responder a las necesidades de los adultos mayores es una cuestión de justicia social y de proyección hacia el futuro. Agosto, conmemorado en muchos países como el mes de la vejez, está por concluir y es preciso recordar la importancia de seguir trabajando en favor de los adultos mayores, pues siguen siendo una comunidad vulnerable.

Y es que el envejecimiento trae consigo una serie de desafíos que no pueden ser ignorados. A medida que las personas envejecen, enfrentan problemas de salud cada vez más complejos, incluyendo enfermedades crónico-degenerativas que requieren atención médica constante y especializada. Estas enfermedades, que a menudo se ven agravadas por la falta de acceso a servicios de salud adecuados, son sólo una parte de los muchos obstáculos que enfrentan las personas de edad avanzada en México.

La pobreza es uno de los mayores retos. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2018, 43.2% de los adultos mayores en México vivían en situación de pobreza. Si bien para 2022 esta cifra se redujo a 31.1%, sigue siendo alarmante que casi un tercio de nuestros adultos mayores viva en condiciones de precariedad.

Este descenso en los índices de pobreza es, en gran medida, atribuible a la implementación de programas sociales como la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, tanto a nivel federal como en la Ciudad de México, pues, durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, los adultos mayores se han mantenido como un sector prioritario. Sin embargo, a pesar de estos avances, aún queda mucho por hacer para asegurar que puedan disfrutar de una vida digna y segura. La ayuda económica, aunque es crucial, es sólo una parte de la solución.

Los adultos mayores enfrentan una serie de desafíos que requieren una respuesta integral por parte del Estado y la sociedad. La falta de accesibilidad en la infraestructura urbana es uno de ellos. Muchos adultos mayores encuentran difícil moverse por las ciudades debido a la ausencia de rampas, ascensores y transporte público adecuado. Esta falta de accesibilidad limita su autonomía y, en muchos casos, los confina a sus hogares, afectando su calidad de vida y su salud mental. Además, no podemos ignorar el problema de la violencia y el abuso de los que muchos son víctimas.

Los programas sociales han demostrado ser una herramienta eficaz para reducir la pobreza entre los adultos mayores, por lo que su continuidad y mejora es esencial a fin de garantizar que todas las y los abuelitos que los necesitan, reciban el apoyo adecuado. De modo que la promesa de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, de fortalecer la Pensión para el Bienestar y de implementar nuevas iniciativas, como la pensión para mujeres de 60 a 64 años, es un paso en la dirección correcta.

No obstante, el reto que enfrentamos como sociedad, es garantizar que todos los adultos mayores puedan vivir con dignidad y bienestar y, para lograrlo, es necesario que las políticas públicas adopten un enfoque integral que vaya más allá de la ayuda económica y aborde todas las dimensiones de la vida de las y los adultos mayores. Esto incluye desde la mejora de la infraestructura urbana y el fortalecimiento de los servicios de salud, hasta la promoción de un cambio cultural que valore y respete a este sector de la sociedad.

Garantizar una vida digna y plena para las y los adultos mayores no sólo es una cuestión de derechos humanos, sino también una inversión en el futuro de nuestro país. No olvidemos que es responsabilidad de todos, desde el gobierno hasta la sociedad civil, trabajar juntos para construir un México más justo y equitativo para las personas de la tercera edad.

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