Entre olas de calor y combustibles fósiles
Hoy en día, los gobiernos deberían considerar el combate al cambio climático como una prioridad.El clima en el planeta nos sorprende con fenómenos cada vez más drásticos y acelerados; así, el calentamiento global está haciendo otra entrada triunfal en esta ...
- Hoy en día, los gobiernos deberían considerar el combate al cambio climático como una prioridad.
El clima en el planeta nos sorprende con fenómenos cada vez más drásticos y acelerados; así, el calentamiento global está haciendo otra entrada triunfal en esta temporada de calor con temperaturas y sensaciones térmicas arriba de lo habitual y, aun con ello, la gran dependencia a los combustibles fósiles, que están entre los grandes causantes del fenómeno, es una constante.
Como es sabido, los combustibles fósiles contribuyen en gran medida a la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera y, a mayor concentración de dichos gases, mayor retención de calor y mayor empuje al calentamiento global, es decir, mayor fuerza para el cambio climático.
Hoy en día, los gobiernos deberían considerar el combate al cambio climático como una prioridad y un eje transversal en todas las políticas públicas de desarrollo, pues este fenómeno es un problema tan social y económico como ambiental, debido a que es producido por las diversas actividades que se desprenden de la dinámica de vida humana y sus consecuencias tienen un severo impacto en la calidad de vida, la salud y la economía de los países.
Ello me hace pensar en los conocimientos que el economista y asesor político de los países de la Unión Europea, Jeremy Rifkin, nos compartió hace poco más de una semana en la Convención Nacional del Partido Verde.
Rifkin partió del cambio más “dramático del clima en el planeta” que ha enfrentado la humanidad en 65 millones de años, refiriéndose al momento que estamos viviendo las sociedades actuales, el cual se expresa en fenómenos climáticos cada vez más agresivos, pérdida de especies y ecosistemas, temperaturas cada vez más elevadas y contingencias que están afectando severamente la calidad de vida y la salud de las personas.
Asimismo, expuso la necesidad de dejar atrás la vieja mentalidad y las prácticas que nos heredó la Revolución Industrial para abandonar la dependencia a los combustibles fósiles, pues, en palabras del experto, no se trata sólo del combustible que pone en marcha a las maquinarias industriales o los autos particulares; materiales como el carbón, el petróleo y el gas natural están presentes en casi todos los aspectos de la vida diaria, mediante servicios y productos que el ser humano consume de forma rutinaria, desde aditivos y conservadores para la producción de alimentos, materias primas, calefacciones, cosméticos, ropa, productos farmacéuticos, entre otros, así como en su producción y traslado. “Todo depende de los combustibles fósiles”.
La anterior es una frase que debería alentarnos a replantear las dinámicas de vida y consumo, pues esos productos y servicios que guardan estrecha relación con los combustibles fósiles y que el ser humano ha convertido en una necesidad de la vida diaria, juegan a doble cara, ya que también representan un aporte negativo a la salud y la calidad de vida de las personas y las especies, alimentando la pérdida de ecosistemas y el calentamiento del planeta, que hoy en día nos está conduciendo a vivir entre olas de calor e incendios forestales.
Hace unas semanas, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó sobre el aumento de temperaturas en la mayoría de los estados del país, incluso la Ciudad de México, que tiene uno de los climas menos extremos en comparación con otros estados, ha enfrentado temperaturas y sensaciones térmicas superiores en comparación con otros años.
Esto es sumamente preocupante, ya que, más allá del calor sofocante al que estaremos expuestos, esas temperaturas derivarán en efectos sociales y económicos, como afectaciones a la salud, gasto familiar e inversión del Estado, los cuales se agudizarán a menos que empecemos a tomar hábitos de vida diferentes.
