En la cabaña del Tío Chueco…

En los últimos días, mucho he pensado respecto a cuál sería el actuar más apropiado por parte del gobierno federal y de las personas en cuyas manos están las riendas que definirán el rumbo de nuestro país, así como de los actores políticos en general, sobre todo ...

En los últimos días, mucho he pensado respecto a cuál sería el actuar más apropiado por parte del gobierno federal y de las personas en cuyas manos están las riendas que definirán el rumbo de nuestro país, así como de los actores políticos en general, sobre todo de aquellos que militan en la oposición.

Identifiqué aspectos que, de alguna manera, me remitieron a la infancia, a la impresión que tuve cuando, por primera vez, visité La cabaña del Tío Chueco. Recuerdo que fue una sensación de desorden, de inestabilidad, como estar pisando un territorio que está al revés.

Entre esos aspectos, me refiero a la conducta de partidos y actores políticos que anteriormente estuvieron al mando del país y que hoy son oposición. Sí, aquellos que hoy critican a quien gobierna nuestro país y que, paradójicamente, encaminan sus críticas a cuestiones que ellos mismos no atendieron cuando estuvieron al mando.

Definitivamente, estoy a favor del debate y de la crítica constructiva, sin embargo, veo necesario enfatizar que la oposición no es precisamente ir en contra de todo lo que haga o diga el adversario político. Es preciso aceptar que, como actores políticos, el deber es sumar y construir. Es decir, quienes nos desempeñamos en el sector público debemos entender que muchas veces la oposición debe ser sólo de ideas e ideales, pero al momento de actuar y construir proyectos para las personas a las que se representa, se debe actuar con responsabilidad y apoyar al gobierno en turno.

Todo es cuestión de reflexionar, de entender que si se tuvo la oportunidad de hacer cosas y no se aprovechó, ahora deben dejar actuar a quien venga a ocupar ese lugar, aun cuando no estemos de acuerdo con sus procedimientos. Eso es ser una oposición verdaderamente responsable.

Debemos ser conscientes del momento histórico que atraviesa nuestro país, buscar para nuestros hijos un México mejor, con oportunidades competitivas, mejores salarios y buena educación, principalmente.

Recordemos que nuestros reales y grandes enemigos son la inseguridad, la corrupción, el hambre y la pobreza, pero trabajando en conjunto esos escenarios pueden cambiar.

En conclusión, lo ideal es que la oposición entienda que su crítica y su opinión son válidas y merecen ser tomadas en cuenta, pero su deber como entes políticos es coadyuvar con el gobierno en turno y tener cuidado de que sus actos no obstaculicen los proyectos que benefician al país.

La vida es una rueda de la fortuna, subimos y bajamos constantemente como una muestra de las oportunidades que nos da. No es malo estar en alguno de los dos extremos, lo lamentable es que la posición propicie vivir en un país desordenado y polarice, queriendo inclinar todo hacia un sólo lado, en el que nuestro andar no sea estable, tal como me pasaba en La cabaña del Tío Chueco.

                *Secretario de Comunicación Social del CEN del Partido Verde

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