El medio ambiente ha pagado un alto costo por nuestro estilo de vida
Hoy más que nunca resulta fundamental garantizar que los proyectos, planes, programas y políticas encaminadas al desarrollo y el bienestar en la Ciudad de México pasen por un proceso de valoración que mida los posibles efectos y alcances en materia ambiental para evitar ...
Hoy más que nunca resulta fundamental garantizar que los proyectos, planes, programas y políticas encaminadas al desarrollo y el bienestar en la Ciudad de México pasen por un proceso de valoración que mida los posibles efectos y alcances en materia ambiental para evitar que el medio ambiente y los recursos naturales sigan siendo sobreexplotados a consecuencia del estilo de vida y las actividades humanas.
Quienes vivimos en la Ciudad de México somos testigos de las consecuencias que la mala planeación y la corrupción en el desarrollo de proyectos urbanos han provocado al medio ambiente, con proyectos como los complejos habitacionales Mítikah y Be Grand, entre otros que, al carecer de un análisis de impacto ambiental riguroso que norme su desarrollo, han mermado la calidad de vida de las comunidades donde se ubican.
Desde hace muchos años existe en la ley el concepto de Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), que consiste en la evaluación de políticas, planes y programas para asegurar que sus posibles efectos ambientales sean considerados al momento de tomar la decisión de ponerlos en marcha. A diferencia de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), que sólo se relaciona a un proyecto, obra o actividad determinada, la EAE va más allá, involucrándose con el desarrollo de proyectos de sectores, instituciones y la ciudad entera.
La importancia de garantizar que los proyectos de gobierno para el desarrollo urbano y la planeación en la CDMX pasen por un procedimiento como la EAE, se debe a la necesidad de que cuenten con estudios que permitan prevenir, compensar o mitigar los impactos que podrían tener sobre el medio ambiente.
En la Ciudad de México, la Ley Ambiental de Protección a la Tierra reconoce las evaluaciones ambientales estratégicas, sin embargo, no las establece como una obligación en la elaboración de los programas de desarrollo urbano ni tampoco se mencionan las consecuencias jurídicas por su incumplimiento, lo cual, evidentemente, tiene un impacto negativo directo en la urbanización y el crecimiento de la ciudad. En ese sentido, resulta indispensable incorporar la figura de Evaluación Ambiental Estratégica en la Ley de Desarrollo Urbano vigente en la capital del país, precisamente para garantizar que el enfoque de sustentabilidad esté presente en el diseño de las políticas públicas de desarrollo y abonar al cumplimiento del derecho humano de las personas a gozar de un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar. De igual forma, permitirá que la capital del país crezca y se desarrolle bajo estándares más elevados en materia de sostenibilidad.
Y, aunque podría parecer un tema técnico, de índole administrativa o burocrática, la realidad es que todos los ciudadanos deberíamos estar interesados e involucrados para exigir que todos los proyectos de desarrollo asuman verdaderamente una responsabilidad ambiental, pues todas y todos hemos sufrido consecuencias, como la disminución de áreas verdes, la contaminación del aire, del suelo y del agua, y la insuficiencia de servicios, entre otras que son reflejo de una mala planeación y de la ausencia de compromiso ambiental, lo cual, además, impacta en el aumento de problemas económicos, sociales y culturales que afectan nuestra salud y calidad de vida.
Es momento de terminar con la corrupción en el desarrollo urbano en cada colonia y barrio, en la ciudad y el país entero, y de blindar el medio ambiente del alto costo que ha tenido que pagar a causa de la mala planeación y nuestros estilos de vida, por lo que la aplicación de la Evaluación Ambiental Estratégica será un instrumento fundamental para evitar que, en la toma de decisiones, se siga pasando por encima de la naturaleza.
