El maltrato animal no quedará más en la impunidad
Las sanciones impuestas a los que cometen un delito son utilizadas como un instrumento para disuadir el mal comportamiento en la sociedad y para hacer ver a las personas que, ante una conducta que afecte la vida en convivencia, habrá consecuencias. Sin embargo, es preciso ...
Las sanciones impuestas a los que cometen un delito son utilizadas como un instrumento para disuadir el mal comportamiento en la sociedad y para hacer ver a las personas que, ante una conducta que afecte la vida en convivencia, habrá consecuencias. Sin embargo, es preciso que el sistema de sanciones se estructure y ejecute con contundencia, pues un sistema laxo es fácilmente burlable e ineficaz.
En fechas recientes, el Congreso de la Ciudad de México aprobó modificar el Código Penal, la Ley de Protección a los Animales y la Ley de Cultura Cívica, a fin de avanzar en la protección y el respeto a los seres vivos no humanos, estableciendo penas de hasta 10 años de prisión por delitos de maltrato animal y hasta cuatro años de prisión a las personas que operen rastros clandestinos.
Asimismo, las modificaciones establecen de uno a tres años de cárcel por el uso de animales en actos sexuales y por secuestrarlos, delito este último que podría implicar hasta seis años si el acto se realizó con fines de lucro. El abandono de mascotas en la vía pública se castigará con entre 21 y 30 Unidades de Medida y Actualización (UMA), que serían entre dos mil y poco más de 3 mil pesos, de acuerdo a su valor actual, o bien un arresto por hasta 36 horas o, en una última instancia, de 12 a 18 horas de trabajo comunitario.
Y es que, como bien sabemos, la Constitución Política de la Ciudad de México establece la responsabilidad de las personas de respetar la vida e integridad de los animales, no obstante, dejar el tema a la razón y la buena voluntad no es una opción, pues cuando no se hace nada ante la comisión de un delito y la comunidad observa que puede seguir cometiéndolo sin que existan consecuencias, se fomenta un mal comportamiento que va desgastando el tejido social.
Existen enfoques teóricos y estudios que indican que con la elevación de las penas se inhibe la acción delincuencial, por ejemplo, de acuerdo con información de la Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), cuando las sanciones o multas son pequeñas o fáciles de pagar, se corre el riesgo de que los infractores las tomen con poca seriedad. De ahí la importancia de fortalecer el sistema de sanciones de manera ejemplar.
Cabe señalar que el proyecto de la nueva ley de protección y bienestar animal de la CDMX, que pronto se discutirá en el Congreso de la ciudad, contempla lineamientos para evitar el maltrato de animales por parte de las personas que ofrecen servicios en clínicas y hospitales veterinarios, paseadores de perros o centros de investigación y educación superior, a fin de evitar que en ellos se abuse de los seres vivos bajo su cuidado.
En el marco de dichos lineamientos, también se contemplan multas ejemplares para quien utilice animales en espectáculos, no obstante, para pequeños comerciantes que cayeran en la ilegalidad, las multas prevén ser alcanzables y moderadas y aquellas más altas sólo se aplicarán en el primer caso, no a los prestadores de servicios.
Los seres humanos debemos entender que las ventajas que poseemos sobre otras especies de seres vivos no nos otorgan el derecho de abusar de ellos y de utilizarlos como si no merecieran respeto y no sintieran dolor. Todo maltratador de animales debe saber que hay leyes que se deben respetar y, de no hacerlo, se actuará con contundencia. El maltrato animal no quedará más en la impunidad.
