El bienestar animal es también un asunto de sanidad
La relación de los seres humanos con los animales es un elemento intrínseco del desarrollo y la evolución de los seres vivos en el planeta. Hoy es imposible hablar de una sociedad en la que no se conviva con animales, ya sea como especies de compañía, como parte de un ...
La relación de los seres humanos con los animales es un elemento intrínseco del desarrollo y la evolución de los seres vivos en el planeta. Hoy es imposible hablar de una sociedad en la que no se conviva con animales, ya sea como especies de compañía, como parte de un ecosistema o como parte de una cadena de valor. Y si bien, los intentos por alcanzar el bienestar animal han cobrado fuerza en los últimos años, poco se han tratado desde una perspectiva de sanidad.
En la capital del país existen al menos un millón 200 mil mascotas, de las cuales sólo el 30% se ubican en hogares domésticos y el 70 por ciento restante están en las calles, expuestas a todo tipo de amenazas y carencias, que van desde la falta de alimentos hasta la presencia de enfermedades que pueden terminar con su vida y también pueden afectar la salud de las personas. Por otra parte, el dominio del ser humano hacia otras especies ha condicionado la vida de muchos animales a una cuestión de existencia para el consumo humano.
En ambos casos, garantizar la sanidad en las condiciones de vida y/o manejo de esos seres vivos, resulta un tema central. Actualmente, en la Ciudad de México existen varias Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (Umas) y Predios o Instalaciones que Manejan Vida Silvestre (PIMVS), como son los zoológicos de Chapultepec, el de Aragón y el de los Coyotes, los cuales son regulados por la Ley General de Vida Silvestre, pero que también deben regirse por la Constitución Política local.
Asimismo, existen centros veterinarios, refugios y otros predios para apoyar en las tareas de rescate, alimentación y resguardo de especies, pero los esfuerzos siguen siendo insuficientes.
Y es que, para atender un problema de esa magnitud, la coordinación y el fortalecimiento de las diversas instancias relacionadas es central. Por ejemplo, es necesario fortalecer las facultades y atribuciones de las secretarías de Medio Ambiente y de Salud de la Ciudad de México, para que puedan aplicar medidas enfocadas en la prevención del maltrato animal y garantizar la salud de los mismos, así como para que puedan atender las amenazas que pudieran surgir en materia de sanidad pública con respecto a las enfermedades zoonóticas.
En este sentido, hace algunos días, presenté ante el Congreso de la Ciudad de México precisamente una propuesta con ese objetivo, misma que busca robustecer la participación de la Secretaría de Medio Ambiente a fin de que sea la única encargada de formular y conducir una política pública de protección y bienestar, a través de la Agencia de Atención Animal, así como generar, sistematizar y difundir información enfocada en la construcción de una cultura cívica de protección, responsabilidad, respeto y trato digno a los animales, entre otras cosas.
En lo que respecta a la Secretaría de Salud, la propuesta indica que ésta sería la encargada de vigilar la operación sanitaria de las clínicas veterinarias ubicadas en las diferentes alcaldías, así como los Centros de Atención Canina y Felina, albergues y cualquier instalación o establecimiento público con resguardo de animales de manera temporal o permanente, a fin de garantizar que vivan bajo el trato y las condiciones adecuadas. También sería una obligación de esa dependencia, implementar programas de vigilancia en los diversos centros de investigación y aplicar esquemas de prevención y control en materia de enfermedades zoonóticas y sanitarias.
Si dicha propuesta es avalada por las y los legisladores del Congreso capitalino, representaría un paso importante en materia de coordinación interinstitucional, pero también en el camino hacia el bienestar de todos los seres vivos, humanos y no humanos.
