El arte y la cultura nos necesitan tanto como nosotros a ellos
Hablar de la pandemia se está convirtiendo en cosa del pasado, pues ahora la palabra sobre la mesa es y será por un buen tiempo: recuperación. Por supuesto, las prioridades son lograr que el país y cada una de sus entidades puedan recuperarse en los aspectos económico, ...
Hablar de la pandemia se está convirtiendo en cosa del pasado, pues ahora la palabra sobre la mesa es y será por un buen tiempo: recuperación. Por supuesto, las prioridades son lograr que el país y cada una de sus entidades puedan recuperarse en los aspectos económico, laboral, educativo y de salud, pero hay otras vertientes que, aun cuando no están en la agenda de prioridades, necesitan atención urgente, pues están en agonía. Me refiero a las actividades relacionadas con el arte y la cultura.
Como es bien sabido, las actividades, los empleos y los oficios que se derivan del sector artístico y cultural, históricamente han sido de los más “castigados” (salvo algunas excepciones), pues el presupuesto para su fomento y desarrollo siempre es menor y su remuneración económica no es distinta.
Tras la reapertura de actividades, sectores como el de servicios (que también ha sido uno de los más afectados derivado de la contingencia sanitaria), ya están recuperándose. Afortunadamente, rubros como la hotelería, el turismo y la industria del entretenimiento están logrando atraer ingresos poco a poco.
En cambio, los museos, cines, teatros, centros culturales y de fomento artístico, compañías de danza y librerías, entre otros, no han tenido la misma suerte. Muchos de ellos desaparecieron al no contar con un fondo económico sólido que les permitiera subsistir durante los meses que se vieron obligados a cerrar y, a diferencia del sector restaurantero y de servicios turísticos, otro tanto no cuenta con un plan específico para su reactivación.
La Ciudad de México es, me atrevería a decir, la más rica en museos y recintos culturales no sólo en nuestro país, pues también destaca en ello a nivel mundial, lo cual es un gran orgullo, pero también un enorme reto, sobre todo ante el contexto económico actual.
Próximamente, comparecerá la titular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México ante el Congreso capitalino, para hablar de los resultados obtenidos durante el año más reciente de su gestión, lo cual no será tarea sencilla pues, independientemente de que los estímulos para el arte y la cultura no se frenaron en su totalidad (aun en medio de la pandemia), hay cientos de artistas, colectivos y centros culturales exigiendo apoyo para subsistir.
Llevamos ya más de un año y medio desde que el cierre de actividades comenzó a golpear al sector artístico y cultural en la capital del país y seguimos, insisto, sin un plan específico de recuperación. En ese sentido, lo importante de tener a la titular de Cultura en el Congreso será hablar de lo que sucederá en el futuro, más allá de lo que se logró, o no, en el pasado.
Es necesario y urgente buscar los mecanismos que permitan mantener viva y activa a la comunidad artística y cultural, mirar hacia atrás sólo para ver lo que la situación sanitaria nos dejó como aprendizaje y, a partir de ello, generar nuevas formas de participación y fomento porque el arte y la cultura nos necesitan tanto como nosotros a ellos.
