Ecobarrios, una alternativa para la Ciudad de México
En un mundo cada vez más urbanizado, donde, de acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas, en el año 2030 seremos cinco mil millones de personas viviendo en ciudades, por lo cual es indispensable repensar y replantear el enfoque que hemos dado al ...
En un mundo cada vez más urbanizado, donde, de acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas, en el año 2030 seremos cinco mil millones de personas viviendo en ciudades, por lo cual es indispensable repensar y replantear el enfoque que hemos dado al desarrollo de éstas.
La Ciudad de México, igual que la mayoría de las grandes ciudades en el mundo, ha crecido y sigue creciendo de forma casi improvisada, pues, a lo largo de décadas, no ha logrado contar con un plan de desarrollo territorial y urbano visionario que cubra características que, desde mi punto de vista, son esenciales: visión de crecimiento a largo plazo y continuidad. Proyectos van y vienen con cada cambio de gobierno, lo que, además de representar falta de eficacia en el ejercicio de los recursos, impacta también en la calidad de vida de las personas.
Mientras tanto, algunas ciudades en el mundo han comenzado a experimentar con proyectos de desarrollo cuya base es la sostenibilidad, en los que, tan importante es la planeación, el diseño y la construcción de infraestructuras amigables con el medio ambiente, como la organización, educación y participación de los habitantes, mediante prácticas, comunitarias e individuales, sostenibles y de responsabilidad ambiental.
Así son los conocidos ecobarrios, cuyo ejemplo más destacado sea quizá la comunidad de Vauban, en Friburgo, Alemania. Vauban fue levantada sobre lo que antiguamente era una base militar y, tras años de abandono, los viejos barracones fueron utilizados como base para la construcción de esta comunidad, donde es extraño ver a las personas moverse en automóvil particular y es común la movilidad en bicicleta, donde los paneles solares cubren y armonizan el paisaje sobre los techos de viviendas y edificios, muchos de los cuales generan, incluso, más energía de la que consumen.
Ese barrio ecológico alemán es uno de los varios que existen en el mundo, incluso en Latinoamérica, y es ejemplo de innovación y adaptación, pues logra garantizar un techo a las personas, al tiempo de abonar al cuidado del medio ambiente, fortalecer el tejido social y la convivencia ciudadana.
Si, como estima la ONU, que para 2030 el fragmento de población mundial que hoy vivimos en ciudades podría crecer hasta en un 60 por ciento y la gran mayoría, es decir, el 95 por ciento de dicha expansión urbana tendrá lugar en países en desarrollo como el nuestro, quienes estamos en los lugares de toma de decisiones ya deberíamos trabajar en el desarrollo de proyectos para garantizar que todas las personas tengan acceso a una vivienda digna y asequible, al tiempo de mitigar la huella humana ecológica.
Los ecobarrios son un ejemplo claro de que se puede tener calidad de vida, apostando a un enfoque verde, sostenible, autosuficiente e inclusivo, en medio de este auge de urbanización y sin sacrificar el valor del área rural y de conservación, lo que los hace totalmente viables para lugares como la Ciudad de México. Este proyecto de comunidad podría ser la mejor alternativa para evitar la dispersión de las ciudades, su crecimiento desordenado y la devastación del hábitat.
