Digitalización e inteligencia emocional: juventud más próspera
Uno de los sectores o grupos sociales que más navegan entre el cambio y la incertidumbre son los jóvenes, pues, por una parte, han sido educados con referencias de viejos modelos de vida y trabajo que no han desaparecido en su totalidad y, por otra, viven entre cambios ...
Uno de los sectores o grupos sociales que más navegan entre el cambio y la incertidumbre son los jóvenes, pues, por una parte, han sido educados con referencias de viejos modelos de vida y trabajo que no han desaparecido en su totalidad y, por otra, viven entre cambios tecnológicos, culturales y sociales que, aunque dejan clara la necesidad de actualización, en países como el nuestro no han encontrado el terreno propicio. Hoy, además de necesario, resulta urgente dotar de nuevas habilidades, conocimientos y capacidades a estas generaciones, a fin de evitar que México se estanque en su desarrollo.
El próximo sábado 15 de julio se conmemora, como cada año, el Día de las Habilidades de la Juventud y, lamentablemente, la deuda con este sector sigue creciendo, pues las posibilidades de que las juventudes tengan acceso a mejor calidad de vida mediante un buen empleo, mejores salarios, una vivienda propia, cobertura social y un fondo para su retiro resultan casi imposibles.
A ello se suman cuestiones como el panorama negativo en materia de salud pública que dejó la pandemia por covid-19, con un sistema de salud débil y desgastado y el aumento de padecimientos como depresión, estrés y ansiedad en jóvenes y adolescentes.
De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, en nuestro país viven 31.2 millones de adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años, de los cuales más del 50% podría estar enfrentando problemas de depresión o ansiedad, según diversos estudios.
Bajo ese contexto, es claro que México debe poner los ojos en las juventudes e invertir en su desarrollo y actualizar los sistemas educativos y formativos para garantizar el florecimiento de las habilidades, capacidades, destrezas y conocimientos que, empujados por la tecnología y el escenario poscovid, hoy demandan los nuevos esquemas de interacción, aprendizaje y empleo.
El mercado laboral se basa cada vez más en la búsqueda de perfiles multidisciplinarios pero, sobre todo, en quienes poseen competencias y actitudes para desempeñarse de forma óptima en el ámbito social, personal y laboral, hoy conocidas soft skills o habilidades blandas.
El año pasado se dio a conocer una lista con las habilidades que las empresas más buscan en los solicitantes de empleo, entre las que destacan características como resiliencia, flexibilidad, resolución de conflictos, mentalidad abierta, cooperación y trabajo en equipo, pensamiento crítico y empatía, por mencionar algunas, evidenciando que el currículum y la experiencia, si bien siguen siendo importantes, ya no son lo más relevante.
Y, para lograr que las juventudes mexicanas logren la competitividad a nivel global y el desarrollo de las habilidades, es necesario garantizar dos factores fundamentales: la actualización de los esquemas educativos, apostando a la digitalización, y la formación en inteligencia emocional dentro de los esquemas educativos. Estos dos aspectos son centrales para que las generaciones jóvenes, que serán los adultos del mañana, contribuyan a formar una base sólida para un México más próspero, saludable y competitivo en el futuro.
