Coordinación con resultados

La coordinación produce resultados, como en la CDMX.

Hablar de seguridad siempre implica reconocer contrastes. Los avances no ocurren de un día para otro y en un contexto donde los desafíos son profundos, cada mejora cuenta. Cuando los datos muestran una tendencia sostenida a la baja en delitos de alto impacto, no se trata sólo de percepción: es evidencia de que la estrategia nacional de seguridad está funcionando.

Bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, con la conducción de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a cargo de Omar García Harfuch, el país avanza con paso firme hacia un modelo que busca la paz, la justicia y el bienestar del pueblo.

Los números recientes lo demuestran: entre septiembre de 2024 y octubre de 2025 el promedio diario de homicidios dolosos se redujo de 86.9 a 54.5 víctimas, lo que representa una disminución de 37%, de acuerdo con información del gobierno federal. En el mismo periodo, los delitos de alto impacto bajaron 20.8 por ciento, y la extorsión cayó 14 por ciento. Pero no son sólo datos, detrás de estas cifras hay una estrategia basada en la cooperación entre fuerzas federales, estatales y municipales, y en la atención simultánea a las causas sociales del delito.

Ejemplo de cómo esta coordinación produce resultados, es la Ciudad de México. De acuerdo con un informe reciente de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, en octubre de 2025, la capital obtuvo una reducción histórica de 13% en delitos de alto impacto, en comparación con 2024. El homicidio doloso bajó 46% respecto a 2019 y 9% frente al año pasado, y el robo de vehículo también disminuyó considerablemente.

Dichas cifras reflejan una mejora sostenida y, como lo señaló la jefa de Gobierno, son resultados que derivan del trabajo diario del gabinete para la construcción de paz y seguridad, que reúne a autoridades locales y federales para planear acciones conjuntas.

Otro ejemplo en el país es Chiapas, que ha tenido un desempeño igualmente destacado. Entre enero y julio de 2025, los homicidios dolosos disminuyeron 25% en comparación con el mismo periodo del año anterior. El estado alcanzó la tasa más baja de homicidios desde que se tiene registro, un logro que las autoridades locales atribuyen al trabajo coordinado con las fuerzas federales y a la inversión en desarrollo comunitario. Estos resultados demuestran que la estrategia de seguridad no está limitada a las grandes urbes: también está generando cambios visibles en regiones donde la paz había parecido inalcanzable.

Si bien es cierto que aún hay retos importantes, como la impunidad y la violencia que se concentra con mayor fuerza en ciertas zonas del país, los avances recientes confirman que México avanza. La coordinación entre las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, las policías estatales y las fiscalías ha fortalecido la capacidad de respuesta de las instituciones en los distintos niveles.

El reto ahora es consolidar los logros y evitar pasos hacia atrás pues, por alentadoras que sean las cifras, deben acompañarse de una mejor percepción ciudadana en materia de seguridad, confianza en las instituciones y justicia efectiva. Porque la seguridad no se mide sólo por estadísticas, el verdadero termómetro es la tranquilidad con la cual las personas pueden vivir, trabajar y transitar libremente.

Hoy, tenemos evidencia de que, mediante la coordinación interinstitucional, nuestro país puede obtener resultados concretos y dar pasos firmes. No son pasos rápidos ni fáciles, es cierto, pero son realidades que la estadística ya reconoce. La clave está en mantener el trabajo conjunto, replicar los resultados en todo el país y asegurar que detrás de cada cifra positiva haya en verdad más justicia y bienestar para las y los mexicanos.

Temas: