CDMX: de las coaliciones electorales a los gobiernos de coalición

Los gobiernos de coalición están contemplados en la Constitución de la Ciudad de México desde su promulgación en el 2017. En ella se establece claramente que los partidos políticos podrán optar por la integración de un gobierno de coalición, en caso de que la ...

Los gobiernos de coalición están contemplados en la Constitución de la Ciudad de México desde su promulgación en el 2017. En ella se establece claramente que los partidos políticos podrán optar por la integración de un gobierno de coalición, en caso de que la persona postulada por ellos para asumir la Jefatura de Gobierno, resulte electa.

El gobierno de coalición es una práctica muy antigua en los regímenes parlamentarios, pero en nuestro país es una figura relativamente nueva. Es de gran utilidad, pues obliga a la elaboración de un programa de gobierno común que tiene más posibilidades de llevarse a cabo al tener el apoyo de dos o más fuerzas políticas representadas en el Congreso, lo que facilita, a su vez, la elaboración o modificación de leyes que impulsen las acciones a las que ese gobierno se comprometió durante la campaña electoral con la ciudadanía en caso de resultar ganador.

Pero no sólo eso, también refuerza las instituciones públicas al constituirse de manera pluripartidista y consolida la democracia al garantizar los derechos y la participación activa de los distintos sectores de la sociedad en el cumplimiento de lo que establece el mismo programa.

Por todo ello, creo que la Ciudad de México debe incursionar, a partir del 2024, en la conformación de un gobierno de coalición. Es un hecho que los distintos partidos están aliados desde hace varios años, pero estas alianzas únicamente se han quedado en lo electoral (coaliciones electorales), lo cual no trae ningún beneficio real a la gente cuando el objetivo debe ser precisamente ése y no sólo ganar elecciones.

Con un gobierno de coalición, quienes en realidad ganan son las y los ciudadanos, no los partidos, ya que las personas que votaron por cada uno de esos partidos que se coaligaron, pueden ver reflejadas, en el mediano plazo, sus aspiraciones. Pero las personas que votaron por uno de los partidos que forman una coalición electoral que no se comprometió a formar gobierno de coalición, en caso de ganar, corren el riesgo de que la ideología y los proyectos por los que votaron, simple y sencillamente no se lleven a la práctica.

Lo anterior, porque la o el candidato que ganó con el apoyo de ese partido, fácilmente puede orientarse hacia la realización de acciones que respondan a otros intereses. Sin embargo, en caso de existir el compromiso de formar un gobierno de coalición, todos los partidos y sus ideologías participarían en ese gobierno que formará la o el candidato ganador.

En este sentido, si lo que se quiere en realidad es trabajar por el bienestar de la gente y no sólo utilizarla con fines electorales, se les debe ofrecer la oportunidad de participar en la conformación del gobierno de la persona por la que votaron y eso sólo se logrará con el compromiso de los partidos de formar un gobierno de coalición.

Por lo que se refiere al Partido Verde, debo decir que estamos preparados para competir en las próximas elecciones en la capital del país sin la necesidad de coaligarnos con ningún partido. El trabajo territorial y de gestión que estamos desarrollando en beneficio de la ciudadanía han rendido buenos frutos y cada vez contamos con el apoyo de más gente.

Sin embargo, si se llegaran a dar las condiciones para apoyar a un candidato o candidata de otro partido a la Jefatura de Gobierno en el siguiente proceso electoral, este apoyo sería única y exclusivamente bajo la premisa de construir un gobierno de coalición en el que el Partido Verde tuviera garantizada su participación dirigiendo distintas áreas del nuevo gobierno, para que la gente que, mediante el voto, nos hubiera dado su confianza, tenga la seguridad de que los postulados verdes se convertirán en planes, proyectos y acciones de gobierno con resultados concretos en el corto y mediano plazo.

Temas: