Áreas verdes urbanas: entre Chapultepec, la Mexicana y la deuda pendiente
La Ciudad de México cuenta con uno de los bosques urbanos más grandes del mundo: Chapultepec, que tiene una extensión de más de 800 hectáreas repartidas en cuatro secciones y brinda importantes servicios ambientales como regulación térmica local, captura de carbono e ...
La Ciudad de México cuenta con uno de los bosques urbanos más grandes del mundo: Chapultepec, que tiene una extensión de más de 800 hectáreas repartidas en cuatro secciones y brinda importantes servicios ambientales como regulación térmica local, captura de carbono e infiltración de agua, además de ser hábitat para aves e insectos polinizadores, entre otras especies.
Dicha superficie, reconocida como Área de Valor Ambiental, es un tesoro que pocas metrópolis pueden presumir, aunque no todos los capitalinos viven a una distancia caminable y accesible de este parque o de alguna otra área verde de calidad. Lamentablemente, la distribución de las áreas verdes sigue marcando la lotería del código postal.
El inventario de áreas verdes en la CDMX reporta una cobertura que, promediada, ronda los 7.5 m² por habitante; sin embargo, la media no es precisamente equitativa, pues se estima que más de la mitad de las áreas verdes “usables” se concentran en unas cuantas zonas, típicamente de altos ingresos. De acuerdo con un reportaje de la UNAM de septiembre del año pasado, tres demarcaciones concentran 51% de los parques y jardines realmente utilizables, lo que deja zonas populares con déficits severos de espacios naturales de calidad.
Otro ejemplo de ello es el parque la Mexicana, ubicado en Santa Fe. Con una extensión de 28 hectáreas, según información del sitio, el parque ha sido un importante respiro para esta zona saturada de torres de oficinas y departamentos, además de un caso de éxito que muestra que, reconvertir un terreno con criterios de paisaje, movilidad interna y espejo de agua, es posible. Sin embargo, su funcionamiento ha sido cuestionado por su modelo de gobernanza y por la accesibilidad real para habitantes que viven fuera del complejo corporativo.
Pero la discusión no puede limitarse únicamente a espacios como Chapultepec y la Mexicana. En 2025, el gobierno federal decidió revertir la concesión privada del Parque Bicentenario en Azcapotzalco, para convertirlo de nuevo en un espacio plenamente público. Con sus más de 50 hectáreas, el Bicentenario es pieza clave para el norponiente de la Ciudad de México, siendo la oferta verde más destacada fuera del corredor tradicional del poniente.
Y, aunque la lista puede continuar, muy larga no es, pues fuera de estos espacios y otros como el Parque Ecológico Lago de Texcoco o el Parque Ecológico Xochimilco, la vida diaria en muchas colonias de la ciudad transcurre con muy poco verde a pie de calle. El propio Observatorio para la Ciudad de México reporta un promedio de 7.8 m² de áreas verdes urbanas por habitante, pero con extremos que van de apenas 2 m² en Milpa Alta a 14.2 m² en Coyoacán, por ejemplo, lo que evidencia que no todos los barrios parten del mismo piso ecológico y social.
En esa misma línea, algunas organizaciones ambientales han documentado déficits severos. Greenpeace expuso en 2021 que mientras la alcaldía Miguel Hidalgo rondaba los 12 m² de área verde por persona, Iztapalapa, que es la demarcación más poblada, apenas alcanzaba 1 m². Y lo que ya sabemos: menos áreas verdes cercanas implican mayor exposición al calor, peor calidad del aire, más estrés y menos actividad física.
De modo que no basta con tener un par de grandes bosques urbanos si no existe una red distribuida de parques de barrio que permitan a las personas caminar, hacer ejercicio o simplemente descansar bajo la sombra sin tomar transporte.
Es preciso robustecer el Inventario de Áreas Verdes para cerrar brechas en colonias densas con déficit de equipamiento y con calles duras. Ver los espacios verdes como infraestructura metropolitana permitirá articular soluciones a problemas actuales como islas de calor, inundaciones y sequías, además de combatir la marginación en las comunidades menos privilegiadas. De verdad, es un hecho que la capital necesita una red policéntrica de parques al alcance de todas y todos.
