A situaciones severas, soluciones similares
A medida que aumenta la población mundial, el uso global del agua se ha multiplicado igual que los problemas para lograr su abasto. La Organización de las Naciones Unidas ONU ha señalado que, al paso que vamos, al menos una de cada cuatro personas se verá afectada por ...
A medida que aumenta la población mundial, el uso global del agua se ha multiplicado igual que los problemas para lograr su abasto. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado que, al paso que vamos, al menos una de cada cuatro personas se verá afectada por escasez recurrente para el año 2050.
En lo que respecta a México, de acuerdo con información de la Universidad Nacional Autónoma de México, entre 12.5 y 15 millones de habitantes no tienen acceso al agua potable, lo que representa, aproximadamente, el 10% de la población. Y, por si fuera poco, entre quienes sí tienen acceso, casi un 30% no cuenta con la calidad ni la cantidad suficiente del líquido.
De igual manera, diversas investigaciones realizadas por la máxima casa de estudios revelan que, en nuestro país, cerca del 70% del recurso lo acaparan las actividades agrícolas y el 22% la industria, mientras que sólo el ocho por ciento se destina al uso doméstico, es decir, que sólo ese mínimo porcentaje va a los hogares mexicanos.
La desigualdad en el uso y la distribución del líquido ha ocasionado que existan poblaciones enteras sin acceso al suministro de agua potable, mientras, en contraste, existen grandes empresas que controlan y obtienen las mayores concesiones para la extracción del recurso, lo que hace evidente la necesidad de fomentar el desarrollo sostenible en la gestión del agua.
En la Ciudad de México, nuestra más grande urbe, el consumo de agua al día es de 366 litros diarios por persona, uno de los más elevados, con base en datos de la ONU Hábitat, lo cual explica que se enfrente a tantos conflictos para cubrir la demanda.
La sobrepoblación y la sobreexplotación del recurso, en conjunto con otros factores, como la presencia de fallas en el abastecimiento, falta de planeación urbana, escaso tratamiento de las aguas residuales, desaprovechamiento del agua de lluvia y la falta de equidad en la distribución del líquido hacen aún más grande el reto para garantizar el acceso del recurso a todos los habitantes.
El tiempo se agota, pero la solución está en nuestras manos. Es cierto que entre más años pasen y más aumente la población, los retos crecerán, pero también es cierto que aún estamos a tiempo de evitar una situación más crítica, estableciendo estrategias viables y contundentes que aseguren el aprovechamiento sustentable y responsable del recurso.
Y con ese objetivo es que presenté ante el Congreso de la Ciudad de México una propuesta para promover la instalación de plantas tratadoras de aguas residuales, principalmente en las instalaciones de los grandes consumidores, y obligar a éstos a que la utilicen en todas sus actividades que no requieran agua potable, como la limpieza y el riego de sus áreas verdes. Y, el que no lo haga, deberá ser sancionado ejemplarmente, independientemente de que se trate de usuarios domésticos, industriales o comerciales.
Las situaciones severas requieren soluciones de la misma magnitud y, aunque la solución es muy compleja y requiere abordarse desde varios aspectos, las y los ciudadanos debemos entender que el ahorro de agua ya no es sólo un llamado de atención o una invitación a la reflexión y la buena voluntad. Llegó el momento de tomar medidas drásticas, pues, de lo contrario, nuestra calidad de vida en el futuro estará verdaderamente amenazada.
