Elecciones en Estados Unidos

En las elecciones presidenciales de 2024 en Estados Unidos, Donald Trump ganó la presidencia con 49.8% de los votos totales, frente a 48.3% de Kamala Harris, un margen de victoria de apenas 1.5% del total, equivalente a poco más de 2.3 millones de votos de un total de 155.2 millones de votos emitidos. Sin embargo, como sabemos, esa ventaja en el voto popular se tradujo en un amplio margen de 58% frente a 42% de los delegados en el colegio electoral.

De hecho, vale la pena recordar que, en su primer triunfo en 2016, Trump ganó la presidencia sin contar con una mayoría del voto popular. El colegio electoral de los Estados Unidos no sólo distorsiona las estrategias de campaña de los candidatos presidenciales, quienes a menudo concentran sus esfuerzos en los estados más reñidos, sino que también puede acabar favoreciendo a candidatos que no obtuvieron una mayoría del voto popular. De hecho, fue diseñado precisamente con ese fin.

A menudo Trump presume en sus discursos que su segunda victoria fue un triunfo aplastante. Como sabemos, el partido republicano tiene mayoría en ambas cámaras del Congreso de los Estados Unidos. Sin embargo, a la fecha, la mayoría legislativa del presidente es de apenas un puñado de legisladores republicanos en cada Cámara: 53 senadores vs. 47 demócratas y 220 diputados vs. 215.

Aunque en las elecciones de este año sólo se renovará un tercio del Senado, las contiendas de Georgia, Maine, Michigan, Minnesota, Carolina del Norte, Ohio y Texas lucen bastante competitivas según las encuestas más recientes. En cuanto a las elecciones para la Cámara de Representantes, el consenso entre analistas y expertos es que al menos 20 distritos lucen reñidos al inicio de las campañas oficiales.

La elección de un senador en Texas resulta particularmente atractiva a últimas fechas. El diputado local demócrata James Talarico enfrentará al fiscal estatal republicano Ken Paxton. Los más optimistas señalan que un tercio del electorado texano es hispano o latino. Los más pesimistas señalan que, en 2024, Trump ganó en 12 de 14 condados fronterizos del estado, justo los que tienen una mayor población latina.

En noviembre también se renovarán 36 de 50 gobernaturas en Estados Unidos. A la fecha, 26 estados tienen gobernadores republicanos y 24 demócratas. En 15 estados, los gobernadores en el cargo no podrán buscar la reelección consecutiva porque han alcanzado su límite legal. En 39 de 50 estados, los gobernadores gozan de mayorías partidistas en sus respectivos congresos y senados locales. El sistema electoral estadunidense, mayoritario y bipartidista, suele producir gobernadores sin contrapesos locales.

Un rasgo frecuente de las elecciones intermedias de  Estados Unidos es que el partido en el gobierno suele perder fuerza en el Congreso. La gestión de gobierno produce cierto  desgaste a los ojos del electorado. Por otro lado, suele decirse que la elección legislativa a mitad de un mandato presidencial suele verse como un referéndum sobre el desempeño del presidente en turno. Esta misma semana, el presidente Trump declaró que, aunque él no estará en las boletas electorales, espera que la mayor parte del electorado tenga claro que el tema más relevante de la elección es si apoyan o no su gobierno. En caso de ganar, ha prometido entregar cindo mil dólares a cada persona.

Hay quienes se preguntan si el voto latino o hispano puede ser determinante en las próximas elecciones legislativas de Estados Unidos, dado que suelen favorecer a los demócratas—aunque Trump ha ganado bastante terreno en los últimos años entre ellos—. A la fecha, se estima que alrededor de 68 millones de personas son de origen latino o hispano en el país, aproximadamente 20% del total. Sin embargo, el electorado latino en 2024 fue de apenas 36.2 millones de personas, 14.7% del electorado total. Esta diferencia se debe a que muchas personas de origen latino no tienen derecho a votar ya sea por su corta edad o por no ser residentes. Los estados con mayor número de votantes latinos son California, Texas y Florida. Dos de ellos son bastiones de un partido u otro. Florida es un estado reñido y Texas cada vez lo será más.