Chihuahua

Hace un mes, el 19 de abril, dos agentes de la CIA fallecieron en un accidente automovilístico en Chihuahua. Al poco tiempo se reveló que ambos agentes participaron en una operación para desmantelar laboratorios clandestinos de drogas. Tanto la presidenta Claudia Sheinbaum como la gobernadora María Eugenia Campos han declarado que desconocían la participación de agentes extranjeros en la entidad. Por su parte, el fiscal de Chihuahua renunció a su cargo mientras avanzan las averiguaciones.

Diez días más tarde, el 29 de abril, una fiscalía de Nueva York solicitó la detención con fines de extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza, y otras ocho personas más por tener nexos con el crimen organizado y cooperar con el Cártel de Sinaloa. Desde entonces a la fecha, es difícil hablar de lo sucedido en Chihuahua sin compararlo con la situación reciente en Sinaloa. 

Mientras la presidenta Sheinbaum alega que no hay pruebas en contra de Rocha Moya, hace unos días, dos de las personas indiciadas ya se entregaron a las autoridades de Estados Unidos: quizá sepan algo o tengan alguna prueba. Hace dos semanas escribí en este espacio sobre Sinaloa, por lo cual supongo que ahora es oportuno hablar un poco sobre Chihuahua. 

La renovada cúpula de Morena convocó a una manifestación en contra de la gobernadora Campos el domingo pasado, pero no obtuvo los resultados esperados a pesar de que muchos líderes volaron hasta Chihuahua. Los voceros del gobierno federal denuncian que funcionarios estatales intervinieron para obstaculizar el desarrollo adecuado de la manifestación. Se trata del mismo gobierno que cierra los accesos al Zócalo capitalino a su contentillo, pero eso es tema para otro momento. Por su parte, la gobernadora Campos afirma que no hay pruebas de su participación en ningún ilícito.

En un sistema presidencial democrático, no es inusual que quienes ocupen una gubernatura aspiren naturalmente a la candidatura presidencial. Lo mismo ocurre con los presidentes municipales de las principales ciudades: es natural que aspiren a gobernar sus entidades. Por ello no sorprende que Vicente Fox, Enrique Peña, Andrés Manuel López Obrador o Claudia Sheinbaum hayan sido gobernadores o jefes de gobierno antes de ganar la Presidencia. La excepción de las últimas décadas fue Felipe Calderón.

Es por ello que resulta por lo menos extraño que pocos o ningún gobernador opositor buscara seriamente la candidatura presidencial en 2024. De hecho, varios gobernadores prefirieron aceptar embajadas. Otros migraron filas al nuevo partido gobernante o decidieron retirarse de la política. La ambición política tiene sus misterios.

Chihuahua ha tenido un papel importante en la transición democrática en México. En 1986 hubo protestas y resistencia civil ante reformas electorales que le daban ventaja injustificada al hegemónico PRI. Luis H. Álvarez y Francisco Barrio participaron en una “Caravana por la Democracia” hacia el centro del país. A la postre, en 1992, Francisco Barrio fue elegido como el primer gobernador de oposición en Chihuahua.

María Eugenia Campos fue diputada federal y local antes de ganar la presidencia municipal de la capital de Chihuahua en 2016 y, en 2018, fue reelecta para un segundo periodo. Ganó la gubernatura de Chihuahua en 2021 con 42.4% de los votos. Vale la pena recordar que en 2021 el gobernador saliente, Javier Corral, se opuso a la candidatura de Campos. En 2024, Corral fue elegido senador por representación proporcional de Morena. 

Es difícil saber si las diversas manifestaciones del gobierno y Morena en contra de la gobernadora Campos son una estrategia de distracción para evitar hablar sobre Sinaloa, o si buscan debilitar a la gobernadora de cara a las elecciones locales de 2027, o ambas. Lo cierto es que, hoy por hoy, se habla más de Chihuahua y su gobernadora que hace un mes. A diferencia de tantos gobernadores que prefirieron negociar embajadas antes que oponerse al partido de López Obrador, llama la atención que la gobernadora Campos alce la voz para defenderse. Si el PAN logra retener la gubernatura de Chihuahua en 2027, esta historia puede ser más larga de lo que parece ahora.